A pesar de los recientes compromisos con las autoridades aduaneras, el cruce de mercancías en el Puente del Comercio Mundial sigue siendo un cuello de botella para el sector transportista. Acumulando pérdidas millonarias y afectando la competitividad del comercio internacional, debido a los retrasos en el transporte de carga en Nuevo Laredo. Esta situación no da muestra de señales de mejora. Así lo alertó Carlos Fernández Martínez, director de Transportes FEMA y presidente de la Asociación de Transportistas de Carga (ATC).
Los operadores de tráileres llevaron su frustración al límite con un paro de actividades que bloqueó el puente la semana pasada exigiendo respuestas. Aunque lograron abrir un canal de diálogo con las autoridades. La realidad es que los tiempos de espera siguen siendo inaceptables y los problemas estructurales permanecen sin resolver.
De acuerdo con Fernández Martínez, las principales trabas para el flujo ágil de mercancías son:
- Infraestructura insuficiente: aunque la capacidad instalada es considerable, la falta de inversión en personal y tecnología mantiene al sistema operando a medias.
- Falta de planeación en inspecciones: los camiones son detenidos sin un esquema eficiente, con revisiones al azar en lugar de procesos automatizados que agilicen el tránsito.
- Regulaciones costosas: medidas como la Carta Porte suman gastos adicionales para los transportistas, golpeando directamente su rentabilidad.
Este problema no solo afecta a las empresas del sector, sino que también daña la imagen de la frontera, proyectándola como un punto de tráfico colapsado. Además, esto representa retrasos en el transporte de carga en Nuevo Laredo.
“Lo que más afecta a la economía es la incertidumbre. En los últimos días, la información sobre el puente solo gira en torno a las largas filas”, subrayó.
A las autoridades, se les hizo un llamado urgente para que tomen medidas concretas. Como abrir todos los módulos de cruce, modernizar la infraestructura y optimizar los procesos aduaneros. Destacó la necesidad de un diálogo constante para evitar nuevos paros y garantizar que el comercio internacional no siga estancado.
“Esperamos que se atienda el problema de fondo y que el flujo de mercancías se normalice en tiempos moderados”.























