En breve se presentarán los resultados de un estudio sobre la violencia política contra mujeres candidatas en Tamaulipas. Esta investigación revela una problemática aún presente en los procesos electorales de la región. Así lo detalló la académica de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Josefina Guzmán Acuña.
Aunque la violencia política, no siempre se manifiesta físicamente, sigue siendo una constante en la vida de las mujeres que participan como candidatas en Tamaulipas. Las agresiones suelen ser tan sutiles que las mujeres no se dan cuenta de que las están violentando.
“Esto es algo muy importante: identificar que se está siendo violentada, en este contexto es algo fundamental porque a partir de eso puedes hacer cosas. Históricamente, las mujeres llegamos a ser candidatas o llegamos a votar, llegamos a tener derechos electorales por violencia, o sea, recordemos todas las sufragistas y todo lo que sufrieron para poder luchar para que pudiéramos ser reconocidas”.
Aunque las agresiones físicas no sean comunes, las mujeres que han sido candidatas en los últimos comicios han experimentado violencia en diversas formas. Tales como insultos, discriminación y descalificación por su género.
Aún existe resistencia, especialmente por parte de algunos hombres, ante el avance de las mujeres en la política. Así lo menciono Guzmán Acuña, quien recibió en 2021 la Medalla al Mérito Cívico por su destacada trayectoria como investigadora.
“Y aunque hay una ley que diga que tienen que ir en paridad hombres y mujeres, de igual manera hay resistencias al interior de los partidos para poder abrirle los espacios a las mujeres. Entonces, tienes que pagar un precio alto y ese precio es que te ofendan, que hablen mal de ti y que te difamen”.
Además, criticó que muchos partidos no están cumpliendo con la cuota de género, que establece que el 50 por ciento de las candidaturas sean para mujeres. Próximamente, presentarán el estudio que incluye encuestas realizadas a mujeres candidatas. A través de estos resultados, Guzmán Acuña destacará los obstáculos persistentes para que las mujeres ejerzan sus derechos políticos de manera libre y sin restricciones.
“Por ejemplo, ahora estamos en un proceso, pero falta mucho para que podamos de alguna manera hacer que la política sea un espacio natural de las mujeres”.
Por Enrique Jonguitud Blanco























