La Fórmula 1 también siente el jalón de la economía mundial en sus fabricantes. Aunque sea un deporte multimillonario, no está blindado frente a las sacudidas financieras globales. El presidente de la F1, Stefano Domenicali, fue claro: la situación económica podría empujar a algunas armadoras a bajarse del barco.
“Sería un error no pensar en ello, sobre todo porque la economía está pasando un momento difícil pues Renault dejó la F1 luego de muchos años. Para nosotros los grandes fabricantes son fundamentales, pero somos lo suficientemente grandes como para saber si desgraciadamente se produjera una crisis importante en el sector y los grandes grupos automotrices podrían verse obligados a tomar decisiones difíciles”, admitió en entrevista con lat.motorsport.com.
Según él, no es la primera vez que las marcas y fabricantes se retiran de Fórmula 1, y esta vez podría pasar incluso con más fuerza. Por eso, en vez de esperar a ver qué pasa, la F1 ya explora alternativas. Una de ellas es recortar gastos.
“Por eso es importante que nos planteemos una simplificación y una reducción sustancial de costos, además de trabajar para mantener un vínculo técnico con el desarrollo de tecnologías que puedan ser útiles para la movilidad por carretera, como el caso de la gasolina sostenible. Se trata de opciones que puedan ayudar a los fabricantes a seguir con nosotros o, en caso de que una crisis importante obligue a las marcas a suspender sus programas de competencia, permitirnos reaccionar de forma independiente para encontrar soluciones alternativas”.
Domenicali no quiere sonar alarmista, pero reconoce que los tiempos requieren decisiones inteligentes. Si hay que reinventarse, lo harán. Además, señaló que hay aspectos técnicos que tal vez ya no justifican las inversiones millonarias que los equipos hacen.
“Se necesitan revisar conceptos técnicos de lo que crea rendimiento e interés tecnológico, es un tema fundamental; centrase en la gasolina sostenible es absolutamente correcto, pero, por otro lado, ver a los equipos invirtiendo enormes sumas de dinero en diseñar y construir sus propias transmisiones ya no tiene tanto sentido como antaño”.
También dijo que hay que ser honestos: lo que antes llamaba la atención de las marcas, hoy ya no necesariamente lo hace. La F1 no quiere perder la carrera contra la realidad económica. Por eso ya empieza a tomar la curva antes del choque.
“Creo que es muy importante identificar las áreas en las que podemos hablar de tecnología vinculada al entretenimiento, las que lo eran en el pasado ya no tienen relevancia para convencer a un fabricante de que invierta en nuestro deporte. Tenemos que tener el valor de aceptar que muchas cosas han evolucionado”.























