El profesor criticó el uso de recursos públicos para espectáculos de este tipo, argumentando que “no aportan en nada” al bienestar social y que la música de narcocorridos promueve la violencia.
“Esto debería ser un motivo de vergüenza, ya que la comunidad tiene problemas más importantes que atender y no debería despilfarrar dinero en ese tipo de música”, afirmó el docente.
También señaló que el gasto destinado a la feria debería priorizar otras necesidades urgentes de la localidad:
“Estamos esperando grupos caros, en vez de exigir cosas que realmente son necesarias para el pueblo. Estamos en una tremenda crisis de agua potable… deberíamos luchar por exigir un pozo de agua, por bibliotecas”, expresó con firmeza.
El fondo del conflicto: el presupuesto
El conflicto escaló luego de que habitantes exigieran a la alcaldesa Francisca Lara Velázquez un presupuesto de 4 millones 416 mil pesos. Exclusivamente para contratar agrupaciones musicales como parte de la feria patronal.
Sin embargo, autoridades municipales indicaron que el monto solicitado superaba con mucho los recursos disponibles, y que solo podían destinar un millón de pesos para ese fin.
La negativa generó molestia entre los pobladores, quienes realizaron cierres, carreteros y movilizaciones para presionar al gobierno local y exigir la liberación del presupuesto completo. En ese contexto, el maestro fue retenido por su postura contraria a los festejos musicales.























