Las mujeres que se dedican al campo en Tamaulipas están preocupadas y no se guardan nada. Organizadas en el grupo Mujeres Ganaderas de México (MUGAM), han empezado a exigir soluciones ante dos problemas que tienen al borde del colapso a su actividad: el cierre de exportaciones bovinas y el brote del gusano barrenador. Alicia González Muñoz, representante de MUGAM, fue clara al señalar que muchas productoras ya invirtieron en mejoras dentro de sus ranchos para cumplir los requisitos de exportación y mejorar el precio del ganado en Tamaulipas.
“Desafortunadamente, nosotros en Tamaulipas, al ser un estado exportador, ya hicimos la mayoría de los productores nuestras inversiones dentro del rancho para cumplir con todos los requisitos que se ocupan para poder exportar”.
El problema es que, al no poder sacar el ganado al mercado internacional, el precio del ganado en Tamaulipas, ha caído. Ahora solo pueden vender al precio nacional, que es mucho más bajo.
“Las últimas ventas que hicieron para exportación estaban 14 pesos arriba del consumo nacional”.
Pero eso no es todo. También denunció que el gusano barrenador está avanzando sin freno y que las acciones del gobierno federal no están siendo efectivas. Además, lanzó una crítica directa: se está permitiendo que entren animales de zonas infectadas a Tamaulipas, lo que pone en jaque a quienes crían becerros. Aun así, reconoció que el gobierno estatal está haciendo su parte.
“¿Qué está haciendo el gobierno para contener el gusano? Evidentemente no está funcionando. Se reconoce el esfuerzo que hizo el gobierno del estado en dar las pláticas sobre la identificación del gusano ya en el ganado, el chiste es que no llegue, hay que evitar a toda costa que entren animales con esta plaga”.
Mientras todo esto sucede, las mujeres ganaderas están buscando salidas por su cuenta. Son alrededor de 60 productoras, desde Nuevo Laredo hasta Tampico, que ya están explorando estrategias para reducir las pérdidas y mejorar el precio del ganado en Tamaulipas.
“Estamos teniendo pláticas dentro de nuestro grupo para ver opciones, ya sea llevar nuestros animales a más peso para que tenga mayor valor, diversificar la ganadería dentro de nuestros propios ranchos, empezar a producir otro tipo de proteína animal”.
Así lo comentó González, señalando alternativas como carne de borrego, leche, huevo o cabra. Y más allá de lo económico, también alzaron la voz por algo que suele olvidarse: el valor de su trabajo como mujeres en un mundo dominado por hombres. Las mujeres del campo en Tamaulipas no se rinden, y están decididas a seguir luchando por su lugar, su ganado y su futuro.
“Que la sociedad se dé cuenta que hay mujeres haciendo ganadería, si una niña sueña con ser ganadera, nadie le diga: ‘no, eso es de hombres’”.
Por Jordan Espinosa























