En Tamaulipas, la lucha de una mujer por un cargo judicial acaba de dar un giro importante. Los magistrados del Tribunal Electoral del Estado decidieron intervenir luego de que el Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM) desestimó una denuncia seria de violencia política de género.
Durante una sesión no presencial, la número 11 del año, el pleno del Tribunal (TRIELTAM) ordenó que se consideren medidas de protección a favor de Celina Delgado Martínez, quien aspira a convertirse en magistrada del recién creado Comité de Disciplina Judicial, encargado de vigilar el actuar de jueces.
Resulta que Celina presentó una denuncia de violencia política de género en Tamaulipas, contra varios medios digitales por publicaciones que —según explicó— afectan su imagen y dignidad. Las cuales que podrían ser consideradas calumniosas y violentas por razones de género. Pero, el IETAM le dio la vuelta al asunto y le negó medidas cautelares. Esas medidas incluían eliminar ciertos contenidos en redes y evitar nuevas publicaciones con tintes ofensivos.
Ordenan medidas tras ignorar denuncias de violencia política de género en su contra
El Tribunal revisó el caso y encontró que los argumentos de la candidata sí estaban bien sustentados. A los magistrados les pareció que el IETAM no hizo bien su tarea, pues no aplicó la metodología adecuada para detectar violencia basada en estereotipos de género.
También notaron que ni siquiera se revisaron todas las publicaciones denunciadas, ni se valoró a fondo el impacto en la imagen y reputación de la denunciante, lo cual vulnera sus derechos políticos en plena época electoral.
Ante este panorama, el Tribunal revocó la decisión del IETAM y ordenó emitir una nueva resolución en un plazo de 24 horas. Además, pidió a los consejeros electorales que esta vez sí tomen en cuenta todos los hechos. Y que valoren si Celina merece las medidas de protección que solicitó. Todo bajo una perspectiva de género.
Con esta acción, el Tribunal Electoral de Tamaulipas refrenda su compromiso con las mujeres que participan en política. Además, deja claro que la violencia de género no debe pasar desapercibida en ninguna etapa del proceso electoral.
Por Enrique Jonguitud Blanco























