La situación del agua en la región fronteriza se sigue complicando. Varios municipios de la cuenca del Río Bravo continúan en rojo, con niveles muy bajos en sus reservorios en Tamaulipas. Así lo señala el reporte de junio del Semáforo del Agua.
La situación es delicada en lugares como Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros. A pesar de algunas lluvias sueltas, no hay señales claras de recuperación. El problema es serio, los vasos captadores apenas almacenan lo mínimo. Así lo afirman los expertos.
Aunque ha llovido en ciertas áreas, no se ve mejora real en la cuenca del río Bravo en Tamaulipas. Por eso, se insiste en usar el agua con conciencia, tanto en casas como en el campo y la industria. Así lo advierte la Secretaría de Recursos Hidráulicos.
Pero no todo es malo. En la cuenca del Río San Fernando, municipios como San Fernando y Méndez cambiaron de rojo a amarillo gracias a las lluvias de mayo. Burgos sigue en buena racha. Pero Cruillas aún sufre por la falta de escurrimientos.
Por otro lado, en la zona del Río Soto la Marina, Villagrán y Güémez también mejoraron un poco. Ya no están en rojo. Pero la mayoría de los municipios aún lo están, lo que demuestra que la región sigue siendo vulnerable.
Todo esto sucede mientras arranca un proyecto clave para ayudar a la cuenca del río Bravo en Tamaulipas. La construcción de la segunda línea del acueducto Guadalupe Victoria. Esta busca mejorar el abasto de agua en Ciudad Victoria, ya que la obra forma parte de un plan más amplio para reforzar la infraestructura hidráulica.
La vigilancia en la cuenca del Guayalejo-Tamesí se ha intensificado. Se usan drones y patrullas acuáticas. Para asegurar el paso del agua hacia donde más se necesita. Además, se están revisando datos históricos. Los cuales muestran cómo ha cambiado el sistema lagunario en el sur de Tamaulipas en los últimos 25 años.
Por Enrique Jonguitud Blanco























