En su segundo día en el World Football Summit de Monterrey, el croata Davor Suker, leyenda de la FIFA, dejó algo claro. El futbol no solo entretiene, también puede sanar heridas. Aunque evitó hablar de política, Suker no ignoró lo que sucede en Los Ángeles, una de las sedes del Mundial 2026. En días recientes, la ciudad ha estado en el foco por protestas ligadas a las redadas migratorias del gobierno de Donald Trump. Con un tono sereno, Suker reconoció que los retos son reales. Pero prefiere creer en la unión que provoca un simple esférico:
“No quiero entrar políticamente porque soy ex jugador de futbol, pero espero que todo pase bien y que los políticos arreglen las cosas. Luego tengo plena confianza en el presidente Gianni Infantino, tenemos plena confianza en todas las ciudades, en todas las sedes de los partidos.”
El ex delantero no duda que el futbol sabrá hacer su magia una vez más. Con esa última frase, Davor Suker, no solo defendió la pasión por el juego, sino también el poder que tiene para reunirnos. Sin importar fronteras, banderas ni ideologías.
“Y yo siempre voy a confiar en el balón, el balón es el que siempre une. Enviar un mensaje desde aquí de Monterrey, que pasen los problemas y que todo el mundo esté en el terreno de juego o en las gradas”.























