La empresa lanzó un mensaje claro: necesita ayuda del gobierno mexicano para recoger los escombros del SpaceX en Matamoros que explotó durante una prueba y cuyos fragmentos terminaron en distintos puntos del norte de Tamaulipas.
Parte de los escombros cayeron en playa Bagdad y otros en los alrededores del Ejido La Burrita, incluso en las aguas del río Bravo, provocando curiosidad entre habitantes que se acercaron para ver qué había llegado del espacio.
La compañía señaló que los restos no representan peligro alguno. A través de su red social X, compartió el siguiente mensaje:
“Pruebas independientes previas realizadas a los materiales dentro de Starship, incluyendo análisis de toxicidad, confirman que no presentan riesgos químicos, biológicos ni toxicológicos”.
Agregaron que desde el inicio de la prueba existía un perímetro de seguridad y que este se mantuvo durante toda la operación.

A pesar de que ya intentaron recuperar lo que cayó en suelo mexicano, dicen que no lo han conseguido. El problema, aseguran, es que personas ajenas han bloqueado el paso en zonas privadas, lo que dificulta su labor.
“Hemos solicitado asistencia local y federal al gobierno de México para la recuperación de los escombros relacionados con la anomalía, ofrecido recursos y asistencia para la limpieza, y hemos solicitado la validación del derecho de SpaceX a realizar operaciones de recuperación”.
Desde la explosión, se han recolectado diversos fragmentos del cohete en áreas ejidales y playeras, por lo que la empresa reiteró que busca colaborar con autoridades locales para recoger todo el material espacial lo antes posible.
SpaceX espera colaborar con el gobierno mexicano y las autoridades locales para la devolución de los escombros en Matamoros lo antes posible.
Por Jorge Capetillo
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