Después de casi cinco años de lucha, este miércoles un juez dictó una sentencia de 43 años de prisión contra Eduardo, responsable del feminicidio de Karen en Matamoros. Aunque la familia esperaba una condena de 50 años, el fallo fue recibido con emoción, aplausos y un fuerte abrazo colectivo.
La madre de Karen, doña Margarita Benavidez, reconoció que la sentencia no fue la que esperaban, pero resaltó la importancia de que se hayan considerado las pruebas presentadas:
“Eso es para que a la hora de la sentencia no digan que las pruebas no se presentaron como debían ser y que todo lo que se dijo ahí es válido, por eso es la sentencia de 43 años”.
Aunque la sentencia llega casi cinco años después del crimen, doña Margarita explicó que para ella la espera ha sido mucho más larga, marcada por la incertidumbre, el dolor y la necesidad de justicia:
“Hoy por hoy estamos contentos porque sabemos que en 43 años pasan muchas cosas, yo misma no los voy a vivir, y pues con eso me quedo, que él ahí va a estar mientras yo esté”.
Durante este tiempo, la familia no estuvo sola. Contaron con el respaldo de medios de comunicación, de colectivos, de personas solidarias que empujaron para que el caso no se olvidara. Y fue esa fuerza la que mantuvo viva su determinación:
“Hemos visto más despierta a la población, que no se dejen; a nadie le deseo esto, porque es lo peor que le puede pasar a una madre, pero que si algún hombre les arrebata la vida, no se dejen, que luchen hasta el cansancio, hasta más ya no poder”.
El día de la sentencia por el feminicidio de Karen en Matamoros, Eduardo no asistió físicamente a la audiencia. Se conectó por videollamada, sin mostrar reacción alguna al escuchar los años que pasará tras las rejas:
“Traía puesto un cubrebocas, no estuvo aquí, estuvo por vía zoom, pues no quería que se llevara a cabo la sentencia, pero pues así lo marca la ley, no pueden pasar más de cinco días para dictaminar la sentencia”.
Con la resolución judicial finalmente en mano, la familia se permitirá descansar. Han sido años desgastantes que ahora les dan un respiro:
“Yo ahora voy a estar segura de que ya no va a salir a la calle y sé que él no va a estar libre, que ahí se va a quedar por cuarenta y tres años, y yo voy a poder andar tranquila, por mi familia y por mí misma porque él va a estar preso”.
Por Jorge Capetillo
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