Durante una plática en Netas Divinas, Galilea Montijo compartió otro capítulo de su historia personal al recordar su paso por la moda.
Esta vez recordó cómo, antes de alcanzar la fama, buscaba formas ingeniosas de mantenerse a la moda mientras trabajaba como edecán en Guadalajara.
Galilea Montijo recuerda sus inicios como edecán y su pasión por la moda
La conductora confesó que desde muy joven tuvo que esforzarse para verse bien con lo que tenía a su alcance.
“Desde los 11 años trabajo”,
dijo Galilea, al contar que su gusto por la moda nació en medio de carencias.
“Dicen que tiene que ver con las carencias en tu casa”.
En ese tiempo, uno de sus lugares favoritos para comprar ropa era un tianguis de la ciudad, famoso por vender ropa de segunda mano a precios muy bajos.
“Les he contado que mi mamá me llevaba a las pacas, en un mercado de la 33, ahí en Guadalajara saben de qué estoy hablando, es ropa de los Estados Unidos. Yo me iba a las de a 1 peso o 2 pesos”,
recordó entre risas.
Además, compartió una anécdota sobre cómo resolvió un problema con unos zapatos que no le quedaban bien, pero que quería usar a toda costa:
“Luego unas primas de mi mamá le mandaban ropa, pero el zapatito era así (pequeño) y como yo ya andaba de edecán, un día había unos zapatazos y dije: ‘No puedo con ellos’, agarré un serrucho, corté el tacón, para ponérmelos, pero yo andaba con unos zapatos buenos”.
Ese tipo de vivencias marcaron su gusto por la moda y, en especial, por los zapatos.
“Yo voy a comenzar, porque tengo el trauma de los zapatos”,
reconoció Galilea, al hablar de su debilidad por el calzado de diseñador.
Ahora que puede darse ciertos lujos, los disfruta con gratitud.
“Ahora agradeces mucho, cuando no tienes”,
concluyó.
Una confesión más que muestra el lado humano detrás del glamour.























