En Brownsville, Texas, el ambiente se ha vuelto tenso. Las redadas migratorias en Brownsville recientes sembraron temor entre personas que llevaban años viviendo en Estados Unidos. Muchas de ellas, pese a tener entre dos y cuatro décadas de residencia, han decidido irse por voluntad propia ante el miedo de ser detenidas.
Gladys Cañas Aguilar ―presidenta de la fundación Ayudándoles a Triunfar― lamentó la dureza con la que se están aplicando las leyes contra quienes no tienen documentos.
“La gente tiene miedo de ir a trabajar, especialmente quienes laboran en construcción o en restaurantes. Esto afecta directamente a la economía local, porque muchos empleos quedarán sin cubrir”.

Asimismo, Cañas Aguilar calificó estas redadas migratorias en Brownsville como una aplicación fría y dura de la ley migratoria. Aseguró que el temor se ha apoderado de la comunidad al punto de provocar decisiones extremas.
“La gente está tomando decisiones drásticas como autodeportarse y abandonar sus hogares, empleos y pertenencias acumuladas durante años”.
La activista también informó que el flujo de personas migrantes en Matamoros sigue constante. Sin embargo, los albergues se mantienen con pocos ocupantes porque muchos cruzan de inmediato. Otros optan por establecerse en la ciudad al no poder continuar su camino.
“Algunos migrantes que no han podido cruzar han empezado a rehacer su vida aquí. Nuestro compromiso es seguir apoyándolos con lo básico para una vida digna”.
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Por Jorge Capetillo























