Así, casi sin querer queriendo, la serie que produjo Roberto Gómez Fernández sobre su papá, Chespirito, terminó volteándole la jugada y recordándole su propio drama. La producción, titulada Chespirito: Sin querer queriendo, se ha convertido en uno de los programas más vistos en la plataforma Max. Apenas con tres capítulos lanzados, volvió a encender el morbo por el triángulo amoroso de Chespirito en México con Florinda Meza, que empezó cuando él seguía casado con Graciela Fernández, madre de Roberto.
El proyecto, más que una postal bonita, mostró un Chespirito lleno de claroscuros. Dejaron ver engaños y tensiones que acabaron por sepultar El Chavo del 8 y El Chapulín Colorado. Gómez Fernández y su hermana Paulina, quienes son coproductores, prefirieron retratarlo como un hombre imperfecto que terminó dándole la espalda a la mujer que siempre lo apoyó antes de ser famoso.
Florinda Meza quiso frenar por la vía legal que la serie saliera. Luego, en redes, denunció que la historia del triángulo amoroso de Chespirito en México “falsea hechos solo para vender”. Desde que la serie pegó, Florinda ha sido blanco de duras críticas. También volvieron a circular comentarios de sus excompañeros, quienes decían que tenía un carácter difícil y un ego que complicaba el ambiente en los foros.
Pero no todo quedó en los recuerdos de la actriz. El interés que despertó la serie hizo que saliera del cajón una vieja entrevista de Jessica Coch, exesposa de Gómez Fernández, donde soltó que una supuesta infidelidad del productor con su mejor amiga habría metido ruido en su matrimonio.
La separación de Jessica Coch y Roberto Gómez Fernández
En 2019, Jessica Coch platicó con Aurora Valle sobre cómo terminó su historia con el hijo de Chespirito, Roberto Gómez Fernández. Ellos se casaron en Acapulco en 2010, pero diferencias personales y algo de inmadurez tumbaron el matrimonio en 2012. Lo que vino después la dejó helada. Poco tiempo tras el divorcio, Coch supo que Gómez Fernández salía con una actriz. El golpe fue más duro al enterarse de que era Krystell Padilla, su mejor amiga, a quien ella misma había impulsado para entrar a una novela del productor. Al principio, Jessica no afirmó un engaño, pero sí contó algo que la hizo sospechar.
“Cuando empiezo a tener problemas con Roberto, ella se empieza a alejar de mí. Me divorcié y un día le hablan por teléfono a una amiga mía (Maite Perroni), le dicen que ellos dos están saliendo ya después de mi divorcio. No estoy diciendo que me fueron infieles o mucho menos… o bueno, eso espero”.
La actriz aceptó que la ruptura con Roberto Gómez Fernández, la hundió en una depresión que tardó cuatro años en sanar. Luego de cinco años de novios, Roberto se casó en 2017 con Krystell Padilla. Desde entonces llevan un matrimonio discreto, sin tanto reflector.
“Me sostuve de Maite y de mi hermano, porque sí me estaba doliendo la herida. No lo esperaba”.
Aunque Jessica Coch admitió que también tuvo parte de culpa en el fracaso de su matrimonio, confesó que jamás logró rescatar la amistad con Krystell. Por cierto, el hijo mayor de Chespirito, Roberto Gómez Fernández, ha pasado varias veces por el altar: en 1984 con Kim Bolívar, en 2001 con Chantal Andere, en 2010 con Jessica Coch y, finalmente, en 2017 con Krystell Padilla, su actual esposa.























