En Altamira, González y Aldama, un total de 60 vulcanizadoras están bajo constante revisión por parte de la Coepris. ¿El motivo? Las lluvias llegaron y, con ellas, el riesgo de que los montones de llantas se vuelvan criaderos del mosquito del dengue en Altamira.
Estas revisiones no son casualidad. Durante la temporada húmeda, los neumáticos en desuso acumulan agua y se transforman en hoteles de cinco estrellas para las larvas del mosquito transmisor. El sector salud activó operativos en estos negocios para prevenirlo.
Ya se han lanzado al menos 20 llamados a encargados de estos talleres. El objetivo es claro, deshacerse de las llantas que ya no sirven y evitar que el dengue siga ganando terreno en Altamira. Así lo explico José Daniel Martínez Cano, quien encabeza la Coepris en la zona industrial. Así que, si las vulcanizadoras no se ponen las pilas y siguen apilando llantas, la clausura será inminente.
“En caso de reincidencia por acumulación de neumáticos, se procederá a la clausura del local hasta que los desechos sean retirados por completo”.
Por Rufino Aguilera























