El jaguar —ese gato gigante que ronda nuestras selvas y montes— está en peligro de extinción en Tamaulipas. Aunque es el más grande de América y un símbolo nacional de biodiversidad, su vida está en juego. Para cuidarlo, las autoridades del estado no se han quedado de brazos cruzados.
Hoy en día, en lugares como Gómez Farías, Llera y Soto La Marina, ya se colocaron cámaras trampa. ¿Para qué sirven? Para saber dónde andan los jaguares, cómo se mueven y cuántos hay. Así, los investigadores pueden seguirles el paso sin molestarlos.
Y no es cosa nueva —desde hace más de 10 años— científicos vienen monitoreando a estos felinos. Gracias a eso, han logrado identificar a más de 50 ejemplares diferentes en tierras tamaulipecas. También han colocado collares GPS a varios jaguares, —con lo cual— se puede entender mejor cómo viven y por dónde se desplazan.
Eso sí, aunque —en todo México— hay señales de que la población del jaguar ha crecido un poquito, en Tamaulipas la historia es distinta —aquí, los desafíos no han desaparecido—. El avance del desmonte, la caza furtiva y los conflictos con los ganaderos siguen siendo una amenaza constante que ponen al jaguar en peligro de extinción en Tamaulipas.
Por eso, ahora también se trabaja desde las comunidades. Hay campañas de educación ambiental. Además, de apoyos para desarrollar proyectos sustentables y programas que compensan a quienes pierden ganado por un ataque. Todo esto busca algo simple pero vital, que la gente vea al jaguar como parte de su entorno, no como un enemigo.
La Sierra de Tamaulipas, con su Reserva de la Biósfera, se está volviendo uno de los últimos refugios seguros para este felino en el noreste de México. Los avistamientos recientes en esta zona son una señal clara: todavía hay esperanza… pero urge protegerlo para el jaguar en peligro de extinción en Tamaulipas.
Por Enrique Jonguitud Blanco























