Ángel Fernando Loera Díaz, de 15 años, y Josué Guerrero Espino, de 17, desaparecieron tras ser engañados con una falsa oferta de trabajo para cosechar sandías. Los jóvenes, originarios de Guachochi, Chihuahua, fueron secuestrados por un grupo criminal y, días después, aparecieron en un video del grupo rival. Este video desató una fuerte reacción de sus madres, quienes exigen que las autoridades agilicen su búsqueda.
De acuerdo con los testimonios familiares, Ángel Fernando, conocido como “El Pollo”, y Josué, apodado “Cheche”, se marcharon sin previo aviso el 9 de abril hacia Ciudad Aldama en busca de un trabajo para ayudar a sus familias. Sin embargo, lo que parecía una oportunidad para generar ingresos se convirtió en una tragedia. Se comunicaron con sus madres para asegurarles que regresarían en un mes con dinero, pero desde entonces no se ha sabido nada más de ellos.
Adolescentes secuestrados en Chihuahua: Exigen a autoridades acción inmediata
Vanesa Espino, madre de Josué, fue la primera en ver a su hijo en un video viralizado en redes sociales, donde aparece atado, con el rostro cubierto y un mensaje grabado. En el video, Josué menciona ser parte de un grupo de halcones, un rol relacionado con el crimen organizado, y denuncia su secuestro. La madre, contrariada por la información en el video, aseguró que vio a su hijo por última vez en Ciudad Aldama, no en Durango, como afirman algunas versiones.
Además, la madre de Ángel Fernando, Daniela Díaz, también denunció haber visto a su hijo en otro video similar que circuló el 22 de julio. En este, el adolescente aparece en una situación vulnerable. Ambas madres han acudido a la Fiscalía de Chihuahua con los videos como prueba. El Fiscal General, César Jáuregui Moreno, mencionó que reclutaron a los jóvenes en Durango antes de trasladarlos a Chihuahua. Aunque esta versión contradice las declaraciones de las madres.
Ante esta situación, activistas y familiares han pedido a la presidenta Claudia Sheinbaum y a las autoridades federales que actúen de manera urgente. Han exigido que se implemente el Mecanismo Estratégico para el Reclutamiento y Utilización de Niños y Adolescentes por Grupos Delictivos, ante la creciente preocupación por la seguridad de los menores en zonas con alta incidencia delictiva.























