Ferrari y Charles Leclerc tuvo en sus manos un domingo dorado en el Gran Premio de Hungría, pero lo dejó ir. No solo perdieron la victoria, también el podio… y hasta el orgullo. Charles Leclerc hizo lo más complicado desde el inicio: defendió la punta con garra frente a los McLaren y se mantuvo fuera del alcance del DRS de Oscar Piastri, quien venía con todo.
Pero todo se vino abajo después de su segunda parada en boxes. El ritmo Charles Leclerc de Ferrari cambió por completo y comenzó a perder terreno, hasta que George Russell lo rebasó sin piedad, arrebatándole el tercer lugar.
“Muy decepcionado. No me llevo nada positivo de este fin de semana. Cuando terminamos así, cuando solo tenemos una oportunidad al año de ganar una carrera, hay que aprovecharla, y hoy no la tuvimos. Es tremendamente frustrante cuando estás luchando por la victoria, con el ritmo que teníamos al principio de la carrera, y lo perdemos absolutamente todo. Es frustrante”, comentó Leclerc.
El bajón de rendimiento no fue casualidad. Algo andaba mal con el auto, y no fue hasta después que se supo qué.
“Desde la vuelta 40 tuvimos un problema con el chasis, y ahora que tengo más detalles al respecto, no tenía ni idea de qué estaba pasando. O sea, tenía una idea, pero era la idea equivocada. Pensé que era algo que podíamos controlar, pero desafortunadamente tuvimos un problema con el chasis. Así que no tengo mucho que añadir al respecto. Ahora analizaremos las posibles razones por las que tuvimos esto. No creo que fuera un problema que tuviéramos bajo nuestro control, pero lo comprobaremos”, finalizó el monegasco.

























