Max Verstappen no atraviesa su año más sencillo. Los dolores de cabeza con el RB20 y las salidas en Red Bull le han pasado factura. Y quizá la mejor terapia esté en Nürburgring, donde las 24 horas de GT3 podrían darle un respiro a Max Verstappen a tanta presión.
El neerlandés ya tiene en mano la licencia A de la DMSB, lo que le permite competir en la Langstrecken-Series. Una alternativa perfecta para medir sus habilidades en otra categoría, distraerse y hasta pulir nuevas destrezas, de acuerdo con analistas de lat.motorsport.com. No sería el primero en cambiar de escenario. Fernando Alonso se animó en 2017 con las 500 Millas de Indianápolis, sumó victorias en Le Mans y un título mundial de resistencia con Toyota.
Eso sí, las carreras de Max Verstappen en el GT3 de 24 horas no son un paseo. Muchos competidores llegan con poca experiencia, algo muy distinto a los 225 grandes premios que suma Verstappen. Por eso, con 27 años, deberá extremar precauciones. Aunque, si alguien puede con el reto, es él. La sangre fría y la audacia del tetracampeón de F1 lo colocan como un candidato natural.
“Corriendo en GT3, Verstappen podría ampliar los horizontes de algunos aficionados a la F1, demostrar una vez más la calidad de los pilotos de grandes premios de primer nivel y mejorar su currículum de campeón del mundo, aunque sea sólo por diversión”, asevera el especializado portal.























