Entre el lodo y el olor a drenaje, los vecinos del Barrio San José, en Tamazunchale, San Luis Potosí, suman ya cinco días sin agua, luz ni comida, y aseguran sentirse olvidados tras las inundaciones provocadas por las intensas lluvias de los ciclones Raymond y Priscilla.
Mar Cielo Ramírez, habitante de la Avenida Juárez, relató que no han recibido ningún tipo de apoyo por parte de las autoridades y que la colonia El Carmen ha tenido prioridad en la atención. Explicó que en su zona el lodo alcanzó hasta tres metros de altura y que el olor a desechos hace insoportable permanecer en el lugar.
Mencionó que al menos cinco colonias más se encuentran en la misma situación y que, a pesar de los reportes, las autoridades no han acudido a brindar ayuda. En su calle, de cinco viviendas, tres familias perdieron todo: muebles, papeles, camas, ropa y comida.
Ella y su familia —integrada por su madre, abuela, hermana y tías— permanecen sin dormir por miedo a la rapiña, ya que las casas quedaron abiertas y vulnerables. Han pasado las noches en un garaje prestado, durmiendo sobre cartones y con lo poco que han podido rescatar.
Lluvias en San Luis Potosí dejan a familias entre el lodo y sin apoyo
Una máquina acudió por media hora para intentar retirar el lodo. Los vecinos aseguran que el avance ha sido mínimo, ya que el material se ha endurecido como piedra y, en otras partes, forma charcos donde proliferan los zancudos.
Las familias sobreviven con lo que les comparten amigos y vecinos, pues no han recibido comida ni agua potable. Mar, de 21 años, comentó que trabaja en una óptica y que espera volver pronto a su empleo para poder continuar sus estudios, aunque ahora su prioridad es limpiar la vivienda y recuperar lo que se pueda.
Pidió apoyo con maquinaria, agua y herramientas, ya que las palas que tenían se rompieron por la dureza del lodo. También solicitó ropa para las familias que perdieron todo.
El alcalde Adelaido Cabañas informó que comenzaron a visitar a los afectados por la creciente del río Texojol y del Barrio Río Claro. Añadió que ya están trabajando las máquinas, aunque reconoció que los daños son numerosos y difíciles de atender de inmediato.























