La granola se ha ganado un lugar en muchas mesas por su fama de saludable. Pero, ojo, no todas son tan buenas como parecen. El consumo diario de granola puede ayudarte a cuidar la digestión y darte energía. Siempre que no abuses de la cantidad. El problema aparece cuando se consume sin medida. Muchas versiones comerciales vienen cargadas de calorías por aceites, nueces, semillas, frutas secas y endulzantes.
Eso significa que —si no controlas las porciones— podrías terminar consumiendo más calorías de las que necesitas y ganar peso sin darte cuenta. Otro detalle importante: varias granolas contienen bastante azúcar. Entre miel, jarabes y frutas deshidratadas endulzadas, se pueden generar picos de glucosa.

Con el tiempo, esto podría impactar negativamente en personas con predisposición a diabetes, además de favorecer caries y resistencia a la insulina. Y no acaba ahí. Si tienes un consumo diario excesivo de granola, la fibra extra puede jugarte una mala pasada. Como gases, inflamación y hasta molestias digestivas.
Consumo diario de granola: La porción justa para aprovechar sus beneficios
Los especialistas recomiendan una medida pequeña: alrededor de 1/4 de taza al día. Esa cantidad te da fibra, proteína vegetal y micronutrientes. Con esa ración, es más fácil mantenerte satisfecho, controlar el hambre y tener energía estable durante el día. Eso sí, lo ideal es elegir granolas naturales, con poca azúcar añadida y que incluyan avena, semillas y frutos secos.

Si la combinas con yogur, leche o fruta fresca, el resultado es un desayuno o snack balanceado y nutritivo. De esta forma, disfrutas los beneficios de la granola sin pasarte de calorías ni sufrir efectos secundarios molestos.

























