Perder las escrituras de un terreno puede causar angustia. Sobre todo cuando no se sabe por dónde empezar. Pero, recuperar ese documento no es tan complicado como muchos piensan. Si te pasó o conoces a alguien en esa situación, aquí te explicamos cómo resolverlo.
Cuando las escrituras tienen menos de cinco años, el primer paso es ir con el notario que las elaboró. Ahí puedes pedir una copia certificada, la cual tiene la misma validez que el original. Solo necesitas llevar tu identificación y algunos datos del documento, como el número, la fecha y el nombre del notario.
Pero si ya pasaron más de cinco años o no recuerdas quién hizo la escritura, entonces el trámite se realiza directamente en el Registro Público de la Propiedad de tu estado. En esa oficina podrás solicitar una copia certificada, presentando tu identificación, el recibo del predial y, si puedes, el nombre del propietario registrado.

Ahora bien, si el problema no fue un extravío, sino un robo, lo primero es acudir al Ministerio Público a presentar una denuncia. Esto sirve para proteger tus derechos sobre el terreno y evitar posibles fraudes. En algunos casos, las autoridades abren una investigación para intentar localizar los documentos o identificar a los responsables.
Si el proceso se te complica o no sabes por dónde continuar, lo mejor es buscar asesoría legal. Un abogado especializado en temas inmobiliarios puede orientarte, revisar tu caso y acompañarte en todo el trámite para recuperar tus escrituras.
Perder escrituras: ¿Cómo escriturar un terreno?
Las escrituras son el documento legal que te acredita como dueño de una propiedad. Para obtenerlas por primera vez, hay que acudir con un notario público, quien verifica que el terreno esté libre de deudas o conflictos legales antes de elaborar el documento.
En este proceso se deben entregar varios papeles. Como la identificación oficial, comprobante de domicilio, certificado de libertad de gravamen, recibos de predial y agua pagados. Además del contrato de compraventa o título del terreno. También se solicita un avalúo y se pagan los impuestos y derechos notariales. Entre ellos, el Impuesto sobre Adquisición de Bienes Inmuebles (ISAI). El notario registra la escritura en el Registro Público de la Propiedad, una vez firmada, dejando el terreno oficialmente a tu nombre.























