En México, el Adviento ya se siente en cada iglesia, hogar y corazón de quienes se preparan para la Navidad. Este periodo no solo marca el inicio del ciclo litúrgico. Si no que el Adviento guía la fe cristiana a lo largo del año con momentos llenos de significado.
El calendario litúrgico organiza la fe cristiana en distintos periodos importantes. Así lo explica Monseñor Pedro Agustín Rivera Díaz, responsable de la Comisión de Servicios Litúrgicos Espirituales de la Arquidiócesis de México.
“Estos periodos comienzan con el Adviento, seguido por la Navidad, luego unas semanas de Tiempo Ordinario, la Cuaresma, la Pascua, más Tiempo Ordinario, y el ciclo litúrgico termina con la Fiesta de Cristo Rey”, detalla el medio Desde la Fe.
El Adviento, que se celebra durante diciembre en gran parte del mundo, cumple varias funciones y tiene un significado amplio. Inicia un nuevo ciclo litúrgico, prepara a los creyentes para la Navidad y recuerda la primera venida de Jesús. Situando a los fieles en la espera del Mesías junto al pueblo de Israel.

El primer domingo de Adviento, este año, el 30 de noviembre. Se enciende la primera vela morada de la Corona de Adviento. Las misas incluyen oraciones especiales y los sacerdotes visten ornamentos morados. El segundo domingo, el 7 de diciembre, se enciende la segunda vela morada y continúan las celebraciones.
En México, el 12 de diciembre la atención se centra en la Virgen de Guadalupe. Los sacerdotes usan vestimenta blanca y se entona el Gloria durante la misa. El tercer domingo de Adviento, el 14 de diciembre, se llama Domingo de Gaudete. Un momento de alegría anticipando la Navidad, y los ornamentos pueden ser rosa. Finalmente, el cuarto domingo, el 21 de diciembre, se enciende la última vela morada y la Nochebuena se celebra con la tradicional misa de la tarde y noche del 24 de diciembre.
La Corona de Adviento, con su forma circular, sin principio ni fin, recuerda la eternidad de Dios. Cada vela simboliza la luz que va disipando las sombras mientras se acerca el nacimiento de Jesús. El color rosa del tercer domingo representa la alegría y el gozo de esta espera.























