Ocho décadas pasaron para que la familia de Enrique Lizano Benavides, futbolista costarricense que formó parte de los primeros años del hoy Club de Futbol Monterrey, finalmente logre traerlo de vuelta a su tierra. Sus restos permanecieron en silencio desde 1945 en el Panteón del Carmen, mientras sus familiares en Costa Rica no tenían claro dónde había sido sepultado.
Todo cambió gracias a las gestiones del Club de Futbol Monterrey, motivadas por la publicación que EL NORTE realizó el 14 de septiembre sobre la historia del jugador tico. Ese reportaje permitió abrir un camino que parecía cerrado desde hace mucho. Después de múltiples trámites, se autorizó la exhumación e incineración para que sus seres queridos lo regresen a casa.
“Finalmente vamos a poder nuestra familia traer de regreso a Costa Rica las cenizas de nuestro abuelo Enrique Lizano, ex jugador de los Rayados. Luego de 80 años de su muerte, sus restos van a volver acá a Costa Rica y toda nuestra familia está muy contenta y muy ilusionada de poderlo recibir aquí después de tantísimo tiempo, de tanta vida y de tantas historias; agradecer entonces al diario EL NORTE y, por supuesto, al Club de Futbol Monterrey, que ha preparado una serie de actividades y de acciones para dar homenaje también a nuestro abuelo Enrique”, dijo Diego Víquez Lizano, nieto del ex futbolista.
El club confirmó que todo avanza. Everardo Valdez, director de relaciones institucionales y medios de la institución, explicó que los familiares llegarán la próxima semana para acompañar el proceso de exhumación.
“El área de Relaciones Públicas del Club le dio buen cause al tema de Enrique Lizano. Gestionamos lo necesario con el cementerio donde están sus restos; con las autoridades civiles del Estado y, por supuesto, con los familiares”, explicó el directivo.

La historia de Lizano Benavides está marcada por la tragedia. Él y el futbolista mexicano Guillermo Cuadros Vidal murieron por las graves quemaduras que sufrieron en un accidente ocurrido el 14 de septiembre de 1945, en San Juan de los Lagos. El autobús que llevaba al equipo hacia Guadalajara se detuvo para cargar gasolina y ahí ocurrió el siniestro.
Lizano luchó varias semanas por recuperarse en un hospital de Jalisco, pero falleció el 12 de diciembre de 1945 en Monterrey. Durante su recuperación desarrolló un derrame biliar y no logró sobrevivir. Al día siguiente, lo sepultaron en el Panteón del Carmen. Sin embargo, su familia en Costa Rica desconoció durante décadas dónde había quedado su abuelo. EL NORTE reveló que no fue sino hasta 2023 cuando su nieto, Víquez Lizano, descubrió el sitio exacto donde descansaban sus restos, después de muchos años de silencio familiar sobre el tema.























