Miles de personas se preparan cada 12 de diciembre para honrar y pedir un milagro a la Virgen de Guadalupe, cuya devoción se ha mantenido viva desde hace siglos. La celebración, considerada Fiesta Nacional desde 1824, convoca a creyentes en la Basílica de Guadalupe y en distintos lugares del país. La jornada inicia con Las mañanitas y continúa con misas, rezos y la tradicional bendición de rosas.
Este fervor tiene su origen en el martes 12 de diciembre de 1531. Así lo detalla las tradiciones mexicanas. Ese día, la Virgen de Guadalupe realizó cuatro apariciones a Juan Diego en el cerro del Tepeyac, cuando él buscaba apoyo para un familiar enfermo. La Virgen, de acuerdo con el relato, le aseguró que su ser querido ya estaba a salvo y le pidió transmitirle un mensaje al obispo Juan de Zumárraga: construir un templo en el sitio donde ella se manifestó.
Décadas después, el papa Juan Pablo II la nombró “Patrona de América” durante su visita a México en 1999. Desde entonces, millones de personas expresan su agradecimiento o realizan peticiones. Las cuales están relacionadas con salud, trabajo y situaciones que consideran complicadas. A continuación, se presentan tres oraciones tradicionales que los fieles utilizan para pedir protección, agradecer o solicitar un milagro.
Oración para pedir protección a la Virgen
Virgen Santísima de Guadalupe, Madre de Dios, Señora y Madre Nuestra.
Venos aquí postrados ante tu santa imagen, que nos dejaste estampada en la tilma de San Juan Diego como prenda de amor, bondad y misericordia. Aún siguen resonando las palabras que dijiste a Juan con inefable ternura: “Hijo mío, queridísimo, Juan, a quien amo como a un pequeñito y delicado”, cuando radiante de hermosura te presentaste ante su vista en el cerro de Tepeyac.
Haz que merezcamos oír en el fondo del alma esas mismas palabras. Sí, eres nuestra Madre; la Madre de Dios es nuestra madre, la más tierna, la más compasiva. Y para ser nuestra madre y cobijarnos bajo el manto de tu protección, te quedaste en tu imagen de Guadalupe.
Virgen Santísima de Guadalupe, muestra que eres nuestra Madre. Defiéndenos en las tentaciones, consuélanos en las tristezas, y ayúdanos en todas nuestras necesidades. En los peligros, en las enfermedades, en las persecuciones, en las amarguras, en los abandonos, en la hora de nuestra muerte, míranos con ojos compasivos y no te separes jamás de nosotros.

Oración para agradecer a la Virgen de Guadalupe
Virgen de Guadalupe, vengo a darte las gracias por tenerme en tu cobijo, por abrazarme, amarme y darme tu protección todos los días. Tu espíritu compasivo ilumina nuestro camino.
Eres la madre de la misericordia. Madre de Dios, hágase tu voluntad, danos fe, armonía y amor como se la diste a tu hijo y que llegue a nosotros toda tu humildad.
Virgen de Guadalupe, que desde el cielo acudes en nuestro auxilio cuando necesitamos tu consuelo. ¡Oh, Virgen de Guadalupe! Tú eres un ejemplo de sufrimiento, queremos sentir tu cariño, tu compasión y tu compañía siempre en nuestra vida. Amén.
Oración para pedir un milagro en casos difíciles a la Virgen de Guadalupe
Oh, madre mía de Guadalupe.
Señora mía santísima, hija de Dios Padre, Virgen Purísima, gloriosa, dulce, bendita, no nos dejes sin tu ayuda, Madre querida.
Líbranos de todos los peligros, ayúdanos en las necesidades, resuelve favorablemente nuestros difíciles problemas, pues sabemos que para ti no hay imposibles.
A tu misericordioso corazón, todo amor, magnanimidad y dulzura, y ante los pies de tu sagrada imagen quiero hoy confiar mis difíciles, casi imposibles problemas, angustias y penas, mis necesidades desesperadas para las que no encuentro salid, por ser superiores a mis fuerzas humanas y que tú, como madre mía, bien conoces.
Problemas para los que no veo solución, dificultades que me parecen insuperables, aflicciones que agobian mi corazón y me hacen sentir abrumado, solo y abandonado. Disgustos, contrariedades y necesidades que te confío Santísima Madre mía de Guadalupe, para que tú hagas el imposible.
Oh, gloriosa madre, estoy seguro de que, con tu poder de mediación, con el amor que sientes por todos nosotros, tus hijos, con tu inmensa bondad, no dejarás que la ansiedad, el desconsuelo que hoy me invade y me afecta quede sin remedio.
En tus manos encomiendo mi vida, mi fe, mi esperanza y todo mi ser. Nunca me abandones, nunca me dejes.
Madre, dame tu ayuda y protección y haz que me bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.























