La reciente reinstalación de boyas y alambre de púas en el río Bravo, del lado fronterizo con Tamaulipas, reavivó críticas por su impacto humanitario. La medida, aplicada por Estados Unidos, fue calificada como una acción unilateral que pone vidas en riesgo.
Arsenio Ortega Lozano, consejero estatal del Partido del Trabajo, sostuvo que organismos internacionales deben pronunciarse ante lo que considera una violación a los derechos humanos en el Río Bravo.
Critican medida unilateral por boyas en el río Bravo en Tamaulipas
El dirigente señaló que la instalación de estos obstáculos afecta directamente a personas migrantes y amerita una condena pública. Por lo mismo, pidió la intervención de Human Rights Watch para exigir su retiro.
“Es una trampa mortal”.
Igualmente, Ortega Lozano afirmó que instancias internacionales deben reprobar la decisión estadounidense, al tratarse de una política que agrava los riesgos en la frontera.
“Eso sí que es definitivamente un atentado a los derechos humanos y definitivamente ha sido condenado Estados Unidos para evitarlo”.
Asimismo, insistió en la necesidad de un pronunciamiento formal que impulse acciones concretas para desmontar los dispositivos colocados.
“Yo creo ahí se debe ya de pronunciar Derechos Humanos Internacional para poder quitar esas boyas. Y no es solamente la boya es el alambre de púas que no se ve pero es una trampa mortal”.
Por Enrique Jonguitud Blanco























