Con el Día del Amor y la Amistad a la vuelta de la esquina, el comercio del primer cuadro de Ciudad Victoria se mueve con cautela. La expectativa es tener un repunte pequeño, luego de un cierre de año que dejó números por debajo de lo esperado.
Paulino Cortés, presidente de los locatarios y de los puestos fijos y semifijos del centro, explicó que el sector todavía resiente la temporada decembrina. Por lo mismo, el 14 de febrero se ve como una ventana corta, pero importante.
“Vamos terminando una temporada de sembrina muy mal, estuvo muy baja en las ventas, no llenaron las expectativas, no llegamos al porcentaje que esperábamos”.
Pese al panorama, explicó que esta fecha se mueve de manera diferente. No es una temporada extensa, sino un repunte momentáneo.
“El 14 de febrero es muy chiquito, es muy pequeño lo que es el tema de regalos, entonces es menos. Son unos dos días nada más que se vende este tipo de artículos”.
Pese a ello, los comerciantes ya ajustan su oferta para atender la temporada, apostando por detalles accesibles relacionados con la amistad y el amor.
“Como buenos comerciantes siempre tenemos que ofrecer a nuestros clientes dependiendo de la temporada que se acerca. Ahorita ya nos estamos preparando para el regalito, para la amistad y para el amor”.
Día del Amor y la Amistad en Ciudad Victoria se vive con cautela comercial
El líder comercial explicó que, principalmente, son estudiantes de nivel medio superior quienes impulsan las ventas durante estas fechas. Se trata, precisó, de obsequios simples y de bajo costo.
“Son más que nada los muchachillos de prepa, de CBTis , de nivel medio superior; no son regalos grandes ni extravagantes, se trata de detalles sencillos y accesibles”.
En cuanto a la competencia con compras por internet y grandes cadenas, aceptó que el impacto fue fuerte al inicio. Sobre todo por la facilidad de pedir desde casa.
“Las aplicaciones y las tiendas chinas sí nos pegaron muy duro, la comodidad de pedir desde casa influyó mucho”.
Sin embargo, aseguró que el comportamiento empieza a cambiar. Muchas personas notan diferencias entre lo que ordenan y lo que reciben.
“La gente se ha dado cuenta que lo que les llega muchas veces no es lo que pidieron, no es el color o no es la calidad, y eso ya se está normalizando”.
Incluso, señaló que algunas de esas tiendas han perdido movimiento en la ciudad.
“Ya se ven muy vacías, algunas hasta están cerrando, porque la gente se dio cuenta que son artículos de muy baja calidad”.
Por Jordan Espinosa























