Escasez de sacerdotes preocupa a la Iglesia en Ciudad Victoria. En la capital del estado, el inicio de la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza también deja ver una realidad que preocupa a la Iglesia Católica: la falta de sacerdotes frente al crecimiento de la comunidad creyente.
Al día de hoy, la Diócesis de Ciudad Victoria tiene 75 sacerdotes en funciones. Durante 2025 se ordenaron tres nuevos ministros. Sin embargo, la cifra sigue siendo insuficiente.
Para atender de manera adecuada todas las parroquias del centro de Tamaulipas, se necesitarían al menos 100 presbíteros. Lo que deja un faltante cercano a 25.
Comunidades de Victoria sienten efectos por escasez de sacerdotes en iglesias
Sobre el tema, el obispo Óscar Efraín Tamez Villarreal ha señalado que uno de los principales problemas es la ausencia de nuevas vocaciones. En los últimos dos años no han ingresado jóvenes al seminario menor y, aunque se prevé la ordenación de un diácono en 2026, no se esperan nuevos sacerdotes para antes del 2030.
Esta realidad ya se refleja en el trabajo diario de las parroquias. En diversas comunidades rurales, un solo sacerdote debe cubrir varias localidades.
Junto con otras actividades como recorrer largas distancias, atender celebraciones, sacramentos y actividades pastorales, lo que obliga a modificar horarios y limita la presencia constante del clero.
Aunque cada ordenación representa esperanza para la diócesis, el camino para convertirse en sacerdote requiere años de formación espiritual, académica y pastoral. Sin nuevos aspirantes, los periodos sin ordenaciones se vuelven cada vez más largos y el relevo generacional se complica.

Por su parte, especialistas dentro del ámbito eclesial consideran que la disminución de vocaciones responde a cambios culturales y sociales que influyen en cómo las nuevas generaciones perciben el sacerdocio. Además, a esto se suma el aumento de la población y la dispersión de comunidades, factores que elevan la demanda de atención religiosa.
De esta manera, mientras los templos registran gran participación durante celebraciones como el arranque de la Cuaresma, los seminarios enfrentan un panorama distinto, teniendo menos jóvenes interesados y un futuro cercano con pocas ordenaciones. Un reto que la Iglesia en Victoria deberá enfrentar en los próximos años.
Por Jordan Espinosa























