Niños escriben cartas a abuelos en asilo de Ciudad Victoria. En Ciudad Victoria, Tamaulipas, el mes de febrero trajo una escena poco común: sobres cerrados, hojas escritas a mano y esa emoción de esperar respuesta.
Niñas y niños decidieron mandar cartas por el Día del Amor y la Amistad a abuelos que viven en un asilo. Con esa acción, cambiaron por unos días la rutina y el aislamiento.
La dinámica la promueve el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes (ITCA); el organismo aprovechó las festividades de este mes para poder impulsar una actividad lúdica que acerca a dos generaciones que normalmente no conviven.
En Victoria, cartas de niños llegan a abuelos y cambian su rutina cotidiana
El proyecto lleva por nombre “El Buzón del Amor y la Amistad” y arrancó en la Casa Hogar del Adulto Mayor de Ciudad Victoria, Tamaulipas. Ahí, donde el tiempo suele avanzar entre calma y silencios largos, comenzaron a llegar diversos mensajes de estudiantes que nunca habían tenido contacto con quienes ahora esperan leer y contestar.
Las cartas, llenas de dibujos, preguntas, saludos y relatos de la escuela, se volvieron una ventana al mundo infantil. Del otro lado, los adultos mayores respondieron con recuerdos de su niñez, consejos y fragmentos de vida que pocas veces encuentran a quién contarse.
El intercambio de mensajes se realiza a través de un buzón que simboliza esa conexión entre generaciones. La dinámica contempla el envío de tres cartas por participante, lo que crea un diálogo pausado, distinto al ritmo acelerado de la comunicación digital.
En la actividad participan alumnos de la Escuela Primaria Victoria junto con los abuelos de la institución. Para muchos de ellos, escribir y recibir cartas se convirtió en una forma de sentirse acompañados, escuchados y valorados, más allá de una fecha conmemorativa.

El proceso terminará con un encuentro presencial en la Biblioteca Pública del Centro Cultural Tamaulipas. Ahí, niños y adultos mayores podrán verse por primera vez, al igual que reconocer la letra que leyeron y compartir anécdotas, risas y memorias que hasta ahora solo existían en papel.
La grata experiencia dejó un mensaje claro: un gesto simple puede generar cercanía, reforzar el respeto y la empatía; además de recordar que la amistad y el amor también se construyen cuando alguien se detiene a escuchar historias. La acción estuvo a cargo de Julio Pecina y Hortencia García Nolasco, los cuales encabezaron la organización de la actividad.
Por Enrique Jonguitud Blanco























