El Congreso de Tamaulipas aprobó la Ley para la Atención Integral de la Salud Mental y el Bienestar Psicosocial. La nueva norma plantea un modelo centrado en la prevención, la atención temprana y el respeto a los derechos humanos.
Esta legislación nació de la unión de tres propuestas que fueron impulsadas por los diputados Armando Javier Zertuche Zuani, Mercedes del Carmen Guillén Vicente y Víctor Manuel García Fuentes. Los tres coincidieron en que el Estado necesitaba una base legal más firme ante el aumento de los problemas emocionales y psicológicos. A lo largo del proceso, participaron legisladores, instituciones y organizaciones civiles.
Congreso fortalece ley de salud mental en Tamaulipas con coordinación
Durante la discusión, también se reconoció que este tema quedó relegado por años, sin políticas públicas suficientes ni una coordinación institucional efectiva.
“Este dictamen permite contar en Tamaulipas con un marco jurídico sólido en materia de salud mental y bienestar psicosocial, con una visión integral, moderna y acorde a las necesidades de las y los tamaulipecos”
Por su parte, la diputada Patricia Mireya Saldivar Cano destacó el cambio de enfoque que representa esta aprobación:
“La salud mental, tantas veces relegada al silencio y al estigma, se coloca hoy en el centro de nuestra agenda legislativa. Este dictamen nos permite pasar de la improvisación a la prevención, de la dispersión normativa a la coordinación interinstitucional, y del anonimato al reconocimiento pleno de la salud mental como un derecho humano”.
Entre los puntos centrales de la ley, resalta la creación del Sistema Estatal de Salud Mental y Bienestar Psicosocial. También se contempla una Unidad Técnica Estatal y un Consejo Estatal de Coordinación.
Estas instancias tendrán tareas concreta, deberán diseñar políticas públicas, articular acciones y vigilar la prestación de los servicios. Asimismo, la ley plantea una Red Estatal de Servicios con distintos niveles de atención. El modelo dará prioridad al enfoque comunitario y a la continuidad terapéutica.
De igual forma, se busca que la atención ocurra en espacios menos restrictivos para las personas. La legislación también reconoce derechos fundamentales como el consentimiento informado, la confidencialidad, el acceso a información, la no discriminación y el trato digno.
Por su parte, se establecen mecanismos de queja, seguimiento y reparación. Estos servirán para quienes enfrenten vulneraciones en su atención.
Por Enrique Jonguitud Blanco























