“Checo” Pérez demuestra gran resistencia y experiencia en la F1. La temporada 2026 de la Fórmula 1 ha arrancado con resultados muy distantes.
Mientras la escudería Mercedes deja claro su actual dominio en la pista, otras como Red Bull, Ferrari y McLaren están sufriendo más de la cuenta para poder encontrar su mejor nivel en el circuito.
En medio de este escenario, todos los ojos están puestos en el regreso del piloto mexicano, Sergio “Checo” Pérez, quien tras un año de pausa, ha vuelto a las pistas de la mano con Cadillac.
Aunque el tablero marca cero puntos para “Checo” después de las dos primeras citas, hay motivos para poder mirar sus resultados con otros ojos.
En el Gran Premio de Melbourne, Pérez cruzó la meta en el lugar 16. Después, en el GP de China, logró escalar un peldaño para finalizar en la posición 15.
A simple vista, estos números podrían parecer discretos y nada relevantes. Pero el contexto cuenta una historia distinta.
“Checo” Pérez aporta resistencia al debut de Cadillac en F1
“Checo” conduce un auto que hace su debut absoluto en una categoría que ha cambiado drásticamente en el último año.
La fiabilidad ha sido el gran dolor de cabeza para muchos; en Australia, cinco pilotos no terminaron la carrera y en China la cifra de abandonos subió a siete.
Bajo esa lógica, el mérito del mexicano radica en la constancia. Ha logrado llevar el coche de Cadillac a la bandera de cuadros en ambas ocasiones. Superando, con ello, las expectativas iniciales para un proyecto que apenas está naciendo.
Sin embargo, el objetivo ahora es claro: mantener esa solidez y, tarde o temprano, meterse en la zona de puntos.

Tras este arranque intenso, la Fórmula 1 se toma un breve respiro este fin de semana. La acción regresará el próximo día 28 de marzo con el Gran Premio de Japón.
Una cita clave donde “Checo” buscará, finalmente, estrenar el casillero de unidades para la nueva escudería estadounidense de Cadillac.























