En el marco del mes de Educación Especial en Tamaulipas, autoridades educativas destacaron los esfuerzos en la inclusión escolar, pero también reconocieron los rezagos estructurales que siguen limitando el avance en este ámbito.
En este sentido, Guillermina Hernández Camacho, directora de la USAER 98N, compartió que, este año, se celebró la vigésima tercera Olimpiada consecutiva para fomentar la inclusión educativa.
“Buscamos que los alumnos con necesidades educativas especiales participen activamente, pero aún enfrentamos múltiples barreras dentro y fuera del sistema educativo”, resaltó.
Sin embargo, Hernández Camacho señaló que algunos docentes aún muestran resistencia para atender a estudiantes con discapacidad. Por ello, la directora explicó que esta actitud se debe a que algunos maestros consideran que atender a este grupo de alumnos dificulta la planeación académica y el cumplimiento de los programas oficiales.
“Hay maestros que ven esto como una carga adicional, cuando debería ser parte fundamental de su labor educativa inclusiva”, puntualizó.
Educación Especial en Tamaulipas: Avances y obstáculos
De igual modo, la directora también mencionó la falta de recursos, especialistas capacitados y apoyo institucional en Tamaulipas. Situación que contrasta con los avances que otras entidades del país han logrado en términos de inclusión.
“Necesitamos más apoyo gubernamental, capacitación constante y recursos suficientes para atender correctamente a esta población vulnerable”, enfatizó.
Además, Hernández Camacho lamentó la escasa cultura de respeto hacia las personas con discapacidad en la sociedad. Algo que se refleja en campañas sobre el uso indebido de espacios exclusivos como los cajones de estacionamiento. En cuanto a la situación educativa, también mencionó que, a pesar de que ha habido avances en la inclusión escolar. Sigue persistiendo la falta de oportunidades laborales para los jóvenes con discapacidad al terminar su formación académica.
“Los nuevos lineamientos impiden que permanezcan en CAM después de los 18 años, dejando a familias sin opciones y evidenciando exclusión institucional persistente”, concluyó.
Por Lupita Domínguez González





















