Verstappen lidera las críticas contra el reglamento actual de F1. Tras el Gran Premio de Australia, la Fórmula 1 no tardó en presumir en sus redes sociales el supuesto éxito del nuevo reglamento. Las estadísticas oficiales registraron 120 adelantamientos en Melbourne, casi el triple que el año anterior.
Pero los pilotos no comparten ese optimismo. Para Max Verstappen, esas cifras tienen truco y no reflejan la realidad de lo que pasa en la pista.
En la previa del Gran Premio de China, el piloto neerlandés puso los pies en el suelo al analizar cómo se gestaron esas maniobras.
Según explica Verstappen, diversos factores como los coches de seguridad o las remontadas desde el fondo de la parrilla inflan una estadística que no siempre refleja la calidad de la competición.
“A veces hay coches de seguridad, virtual safety car, así que nunca puedes decir: ahora hubo 120 adelantamientos y luego 60. Depende de cómo se desarrolle la carrera. No es blanco o negro en el sentido de que más siempre es mejor. También hay que ver cómo ocurren realmente esos adelantamientos”, explicó el piloto de Red Bull.
El trasfondo de la queja generalizada es el uso de la energía eléctrica. Lo que el público ve como acción, los pilotos lo experimentan como una gestión técnica frustrante.
Verstappen critica el reglamento de F1 tras los fallos en Melbourne
En lugar de batallas épicas en las curvas, lo que se está viendo es una sucesión de rebases en recta, donde el coche de adelante se queda sin energía y el de atrás simplemente pasa de largo.
“Por supuesto, al principio, en las primeras 10 vueltas, algunas personas tenían muy poca batería y otras tenían más. Algunos tenían que venir desde más atrás, como me pasó a mí, así que entonces automáticamente hay más adelantamientos. Algunos coches también abandonaron, así que siempre puedes encontrar algo en esos números”, añadió.
Verstappen aseguró que ya se ha reunido con la FIA para intentar corregir el rumbo de este reglamento. Sin embargo, es consciente de que los cambios más profundos tardarán en llegar.
Por ahora, su prioridad es recuperar una sensación de velocidad “normal”, para así evitar que se castigue al piloto que busca el límite.
“Bueno, espero que no sea así todo el año. Depende un poco del circuito, pero también depende de cómo se pueda usar la batería. Si le preguntas a los pilotos, no creo que a nadie le guste realmente cómo se está dando en este momento”.
Sobre posibles soluciones, Max es claro:
“Para esta temporada será bastante difícil. Ojalá para la próxima temporada todavía podamos cambiar algunas cosas, pero probablemente serían cambios más grandes. Para este año hay que intentar alcanzar velocidades máximas algo normales. Si eso tiene que hacerse con un poco menos de potencia de batería, que así sea, creo. Pero todas esas son cosas que ellos están analizando”.

El neerlandés también mostró su descontento con la gestión de la energía en clasificación, algo que choca con el ADN de la competición:
“Básicamente castiga al piloto que quiere ir lo más rápido posible. Porque si miras los últimos años, en promedio los pilotos más rápidos son los que pasan más tiempo a fondo en una vuelta. Y ahora eso juega en tu contra”, explicó el experimentado piloto.























