Se realizó el emblemático Viacrucis de la Parroquia Santa María Goretti en Monterrey, Nuevo León, el cual inició su marcha, convocando a cientos de personas para presenciar uno de los actos religiosos más profundos.
El trayecto comenzó justo detrás del recinto religioso, sobre la calle Miguel Nieto. Lo que distingue a esta representación es la crudeza de su ejecución, razón por la cual se le conoce como un acto “viviente”.
Este año, la enorme responsabilidad de encarnar a Cristo recayó en Hugo Alejandro Servín Alvizo, de 21 años. Sin embargo, este papel le exigió doce meses de arduo entrenamiento para soportar el peso de la cruz.
Viacrucis Viviente de Santa María Goretti reúne a fieles en Monterrey, Nuevo León
El drama bíblico arrancó frente a Poncio Pilatos, donde los sacerdotes Anás y Caifás presionaron al procurador romano para sentenciar al Galileo por llamarse a sí mismo “el hijo de Dios”.
Ante la presión de la muchedumbre, que prefirió la libertad del criminal Barrabás, el gobernante optó por el gesto simbólico de lavarse las manos, dejando el destino del joven en manos del castigo implacable de los soldados.
A partir de ese instante, comenzó un calvario de catorce estaciones que se extendió por unos cinco kilómetros. La ruta trazada incluyó arterias importantes como Ruiz Cortines y Luis Mora. Adentrándose en las colonias Industrial, Bella Vista y Garza Nieto.
El cierre de esta intensa procesión, que se estimó en unas cuatro horas de duración, tuvo lugar en los terrenos de la antigua estación de trenes.
En ese sitio, cerca del mediodía, se llevó a cabo la escena final de la crucifixión. Entre los dos ladrones, Dimas y Gestas, el joven Hugo Alejandro culminó su representación.
























