José Ríos Silva, exalcalde de San Fernando, advirtió que el campo atraviesa una situación complicada tras varios meses de sequía y un entorno poco favorable para los productores.
Mediante entrevista, explicó que durante cuatro meses no se registraron lluvias. Lo que impactó directamente tanto a la agricultura como a la ganadería, actividades clave para la economía local.
“Estuvimos cuatro meses sin agua y fue muy difícil para la agricultura; gracias a Dios ya llovió, pero dependemos totalmente del clima”, expresó.
Campo en situación complicada, alerta exalcalde de San Fernando. Aunque recientemente se han presentado precipitaciones, el panorama para la siembra sigue siendo incierto. —Según detalló—, apenas se ha logrado cultivar cerca de la mitad de la superficie disponible en el municipio.
Asimismo, Ríos Silva subrayó que, a pesar de que San Fernando es el municipio más grande en extensión territorial. La falta de lluvias y los bajos precios del sorgo han frenado la actividad agrícola.
“Creo que hay sembrada solo la mitad de la tierra; San Fernando es sorguero, pero los precios no ayudan y eso desanima a sembrar”, afirmó.
Campo en situación complicada, alerta exalcalde de San Fernando
De igual modo, explicó que los costos de producción han aumentado de forma considerable. Actualmente, sembrar una hectárea de sorgo ronda los seis mil pesos. Una cifra mucho mayor a la de hace diez años. A esto se suma el encarecimiento de insumos como semillas y refacciones, mientras que el precio del grano se mantiene bajo.
“El sorgo lo pagan en menos de cuatro mil pesos y así no salen los costos; deberíamos tener un precio justo entre seis mil quinientos y siete mil pesos”, sostuvo.
Campo en situación complicada, alerta exalcalde de San Fernando. —Ante este escenario—, consideró necesario limitar la entrada de sorgo extranjero a bajo costo. Con el fin de mejorar la competitividad del productor local y equilibrar el mercado.
Ya para concluir, advirtió que la crisis ya está teniendo consecuencias visibles en la región; como la migración de trabajadores, el cierre de bodegas y el abandono de parcelas.
“El campo está muy triste; hay migración, bodegas cerradas hasta en un 80 por ciento y parcelas abandonadas porque trabajar así es operar en números rojos”, finalizó.
Por Lupita Domínguez González























