La publicidad encubierta dirigida a niñas, niños y adolescentes está presente de forma constante en redes sociales y plataformas digitales. Así lo revela el estudio “La publicidad que ven y consumen las infancias y adolescencias en redes sociales y las implicaciones de su consumo”, elaborado por Cultivando Género en colaboración con El Poder del Consumidor.
Durante un monitoreo de un mes, las organizaciones analizaron siete perfiles ficticios de niñas, niños y adolescentes de entre 4 y 16 años. En total, registraron 1,076 contenidos en YouTube, TikTok, Instagram, Pinterest y Roblox. De ellos, el 98.8 por ciento correspondió a publicidad.
El ejercicio se realizó en el contexto del Día de la Niña y el Niño. Cada perfil tuvo al menos tres sesiones diarias de navegación. A partir de gustos, hábitos y patrones de uso, los algoritmos mostraron contenidos altamente personalizados, lo que derivó en una exposición casi permanente a mensajes comerciales.
Según lo establecido en el estudio, la publicidad dirigida a menores se apoya en la vigilancia constante de su comportamiento digital. Con esos datos, las plataformas identifican características individuales, intereses y posibles vulnerabilidades para influir en sus decisiones de consumo.
Asimismo, uno de los hallazgos señala que las niñas son expuestas desde edades tempranas a contenidos relacionados con moda, belleza y cuidado personal. Los cuales a su vez, pueden reforzar inseguridades sobre su imagen. En el caso de los niños interesados en videojuegos, el monitoreo detectó una mayor presencia de publicidad vinculada con este tipo de contenidos. Lo que podría incentivar patrones de consumo compulsivo.
Publicidad en niñas, niños y adolescentes en redes bajo alerta
El informe también advierte que mucha de esta publicidad no se presenta de manera clara. En varios casos aparece integrada en videos, dinámicas de entretenimiento o recomendaciones de influencers. Incluso se identificaron promociones de productos no aptos para menores, como alcohol o tabaco, sin que el carácter comercial del mensaje fuera evidente.
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Esta forma de promoción, señala el estudio, aumenta la capacidad persuasiva de la publicidad y reduce la posibilidad de que niñas, niños y adolescentes la identifiquen críticamente, debido a que aún se encuentran en desarrollo cognitivo y emocional.
“Niñas y niños menores de 13 años están presentes en redes sociales, navegan y consumen publicidad que genera en ellas y ellos una aspiración y un deseo; frente a esta exposición, ¿cómo estamos dando herramientas a niñas, niños y adolescentes para identificar la publicidad en redes sociales? Y por otro lado, ¿cómo exigimos que las redes sociales no usen los datos de niñas, niños y adolescentes para mostrarles publicidad?”, cuestionó Angie Contreras, integrante de Cultivando Género.
El monitoreo también encontró una alta promoción de productos no saludables, como alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas. Estas campañas suelen apelar a emociones, aspiraciones sociales y presión de grupo, factores que pueden influir en problemas de salud pública como el sobrepeso y la obesidad infantil.
Aunque existen restricciones formales para proteger a menores; el informe sostiene que las plataformas siguen llegando a estas audiencias mediante segmentación indirecta basada en datos de comportamiento. Esto mantiene activa la exposición a publicidad personalizada.
Crisis de salud mental en jóvenes
A nivel internacional, el documento menciona que en Estados Unidos se han presentado demandas contra plataformas digitales por su presunta contribución a una crisis de salud mental en jóvenes. Estas acciones señalan el uso de algoritmos diseñados para maximizar el tiempo de permanencia y generar dependencia.
En ese contexto, Javier Zúñiga, abogado de El Poder del Consumidor, advirtió sobre los riesgos de no regular estas prácticas. “Es un ejemplo de lo que puede suceder si estas plataformas no son reguladas. Países como Australia ya avanzan hacia normas más estrictas sobre el acceso y uso de estos espacios para niñas, niños y adolescentes”, señaló.
Ante este panorama, Cultivando Género y El Poder del Consumidor hicieron un atento llamado a la Procuraduría Federal del Consumidor y al Congreso de la Unión. Las organizaciones pidieron modificar la Ley Federal de Protección al Consumidor para limitar la recopilación de datos, la segmentación publicitaria y el uso de algoritmos que aprovechan vulnerabilidades de niñas, niños y adolescentes.
Ya por último, subrayaron que proteger el interés superior de la niñez requiere establecer límites claros a la publicidad dirigida a menores. También señalaron la necesidad de frenar prácticas digitales que operan de forma encubierta, pero que pueden tener un alto impacto en sus hábitos de consumo y bienestar.























