La película México 86 volvió a despertar preguntas sobre uno de los momentos más recordados del fútbol nacional. La historia, disponible en Netflix, muestra el camino que siguió México para organizar la Copa del Mundo de 1986. Además, combina hechos reales con elementos de ficción para darle mayor fuerza narrativa, como el personaje de Martín de la Torre.
Uno de los puntos que más llama la atención es Martín de la Torre, personaje interpretado por Diego Luna. En la trama, él aparece como una pieza central para lograr que México obtuviera la sede. Sin embargo, Martín de la Torre no existió como tal. El personaje reúne rasgos de distintas figuras reales vinculadas al deporte y la política.
Estas personas participaron en las negociaciones que ayudaron a que México recibiera nuevamente el Mundial. Por eso, la película no cuenta una biografía directa, sino una versión dramatizada de esos hechos. Entre los nombres reales que aparecen en la historia destacan Emilio Azcárraga Milmo y Guillermo Cañedo. Ambos tuvieron un papel importante en el proceso.
Azcárraga Milmo encabezó Grupo Televisa entre los años 70 y 90. Además, respaldó la candidatura mexicana para sustituir a Colombia como sede. También apoyó la modernización de infraestructura y otras acciones relacionadas con la organización del torneo.
Por su parte, Guillermo Cañedo es recordado por muchos como el cerebro detrás del segundo Mundial celebrado en México. Él era vicepresidente de la FIFA. Además, tenía cercanía con el presidente del Comité Organizador. Según el relato, habría sido clave para convencer a la FIFA.
Otro elemento real fue el terremoto de 1985. La tragedia ocurrió en septiembre y dejó una profunda huella en la Ciudad de México. El desastre puso en duda la capacidad del país para recibir la Copa del Mundo. Faltaban solo ocho meses para el inicio del torneo.
Aun así, se comprobó que los estadios no habían sufrido daños relevantes. Con ello, el Mundial permaneció en México. La competencia por la sede también fue real. Estados Unidos presentó una candidatura formal para organizar el Mundial de 1986.

No obstante, México recibió la sede por decisión unánime, después de que Colombia la perdiera por una crisis económica y política. México ya tenía estadios de alto nivel, utilizados en el Mundial de 1970. También había demostrado capacidad logística para un evento internacional.
En cambio, Canadá no contaba con la infraestructura necesaria. Estados Unidos, por su parte, terminó enfocándose en el Mundial de 1994. Karla Souza, una de las protagonistas, contó que durante la película entendió más sobre el proceso de selección.
“Cuando estaba sentada en el sorteo de la FIFA, en Washington DC, y leyeron los países que habían quedado y pasó todo este sorteo, yo recién había filmado la escena en la que cambian los papeles en los lugares para juntar a los aliados, así que me dije: Yo ya no me creo nada, yo no sé cómo sale sin mover esos papeles. No é cómo le hacen para seleccionar, nos lo intentaron explicar ahí, pero sigo sin entender. Si quise indagar un poro más y si hay un libro, y esta es una anécdota real de cómo pasó que México llegó a ser sede del Mundial del 86. No dudo que esta vez también sucedieran varias cosas mexicanas que sucedieron para lograrlo”.
La escena mencionada muestra a Martín de la Torre y su grupo entrando a la sala donde se realizaría la votación. Ahí cambian los papeles con los nombres de los asistentes. La intención era juntar a quienes apoyarían a México. Con eso, buscaban influir en quienes aún tenían dudas. La escena funciona como parte del drama político de la película. Souza también habló sobre los límites personales cuando se busca conseguir un objetivo.
“Cuando yo tenía 17 años y me hicieron una audición para Star Academy, que era como American Idol en Francia, donde me preguntaron exactamente: ¿qué estás dispuesta a hacer para ganar? Y yo contesté: Todo, excepto perder mi dignidad. No sé si hoy contestaría de esa forma. Si la pregunta es si se vale todo, yo creo que no. De adulta definitivamente digo que no, porque luego acabas tú mismo pagando mucho y muy caro. Si con tu dignidad y entereza puedes hacer cosas que te ayuden a lograr algo, adelante, si no, entonces no vale la pena”.
La película también menciona un episodio posterior al Mundial. Se trata del escándalo del Sub-20, ocurrido en 1988. Ese caso fue conocido como el Cachirulazo. Es considerado uno de los mayores escándalos del fútbol mexicano.
El fraude consistió en falsificar actas de nacimiento. Así, jugadores mayores podían participar como parte de la Selección Sub-20. Los periodistas Alfredo Ruiz y Antonio Moreno fueron quienes exhibieron el caso. Después, la FIFA aplicó una sanción severa.
México fue expulsado y descalificado del torneo. Además, todas las selecciones nacionales recibieron una suspensión de dos años. En su parte más emotiva, México 86 recupera el grito de “Sí se puede”. La frase ha acompañado al país en distintos contextos.
En la cinta, ese mensaje funciona como símbolo de ánimo colectivo. También conecta con la idea de resistencia tras una tragedia nacional. Así, la película muestra un México golpeado, pero decidido a seguir adelante. También recuerda una etapa donde el fútbol reunió esperanza, orgullo y memoria.






















