Gael García Bernal vuelve a la pantalla grande con un proyecto muy personal. En esta ocasión, el actor mexicano no solo encabeza el elenco de Hombre al agua, sino que también escribió el guion y asumió la dirección, sumando así su tercer largometraje como cineasta.
La trama sigue los pasos de Camilo, un salvavidas de origen cubano cuya rutina da un giro inesperado tras rescatar a un hombre de negocios multimillonario. A partir de ese encuentro, la historia explora situaciones que pusieron a prueba las distintas facetas del realizador en el set.
Mediante entrevista, el actor explicó con sinceridad lo que significó interpretar al personaje principal y dar órdenes técnicas al mismo tiempo frente a sus colegas:
“Es más complicado hablar con los compañeros, porque hay una conspiración que se rompe entre los actores cuando yo también soy el director. Por lo general nos vamos a una esquina y tramamos algo, pero de esta manera no se podía porque no había contra qué oponerme”.
Además, detalló la carga emocional que implica balancear ambas responsabilidades:
“Es un proceso bastante agotador, inquietante y también esperanzador, en el que uno está a flor de piel. La experiencia y la madurez me han ayudado muchísimo a llevarlo a cabo y a confiar en que lo que estamos haciendo quede bien, aun sabiendo que existe la posibilidad de que no. Ese es el riesgo por el que uno gozosamente se mete en ese tipo de problemas”.
Por su parte, la actriz Esmeralda Pimentel, quien comparte créditos en el reparto, elogió la dinámica de trabajo y la precisión de Bernal durante las grabaciones:
“Con una maestría admirable, porque cuando actuaba lo hacía completamente presente, entregado a la escena y, en cuanto decía ‘corte’, iba al monitor y cambiaba a la mirada del director y regresaba con correcciones muy puntuales. Para mí fue fascinante en todas sus facetas”.
Vuelve Gael García a la pantalla grande con “Hombre al agua”
Al repasar su trayectoria, Gael comparó esta experiencia con su ópera prima, Déficit, recordando los desafíos técnicos que existían en ese momento:
“Era en un contexto completamente distinto. No existía el material digital, solamente la cinta de video… era muy complicado lo que conllevaba hacer una película. Me hubiese gustado que fuese más un ejercicio para la televisión. Eso era lo que quería, pero en aquel entonces la tele no podía apoyar un proyecto de 40 o 45 minutos, como mediometrajes para la tele, que en Europa hay gran cantidad”.
Respecto al rumbo visual y narrativo de Hombre al agua, el cineasta destacó que buscaba alejarse de estructuras convencionales para crear una obra más íntima:
“Quería hacer una película un poco más loca, menos lineal; quería navegar aguas que no había transitado y, por ende, es más personal. Me quería aventurar a un montón de cosas, a hacer este monstruo raro. Me enfrentaba a algo bien distinto y que tenía mucha inquietud por hacer”.
El camino hasta el rodaje tampoco fue sencillo. Aunque la historia comenzó a gestarse hace ocho años, el principal reto no estuvo en el libreto, sino en el financiamiento:
“La escritura duró muy poco. Cuando empezamos a congeniar, salió el guion con el que prácticamente filmamos. No cambió mucho después. Lo que costó fue levantar la película porque hoy en día los que financian no apoyan estos proyectos”.
Finalmente, al reflexionar sobre los recursos y la producción cinematográfica actual, García Bernal concluyó:
“Está bien difícil la situación. Una de las contradicciones que vivimos es que en México invertimos bastante dinero en las películas. Es de los pocos países de América que lo hacen. Tuvimos que buscar por otros lados. La hicimos completamente independiente, sin apoyo del gobierno y con ayuda de la gente que hace cine”.
























