El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, fijó una postura contundente frente a los recientes movimientos dentro del órgano electoral y sostuvo que la salida de Guadalupe Taddei como presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE) no debe interpretarse como un pase directo a la impunidad. A través de un mensaje en sus redes sociales, el senador priista advirtió que las irregularidades señaladas durante su gestión ameritan un esclarecimiento total, por lo que deben revisarse a fondo los contratos cuestionados y los presuntos conflictos de interés.
Frente a este escenario, Alito exige investigar a Taddei tras su renuncia al INE para asegurar que las acusaciones no queden archivadas por el simple hecho de haber dejado el cargo. En su pronunciamiento, el líder tricolor insistió: “México merece conocer toda la verdad”, resaltando además que la dimisión no elimina las responsabilidades administrativas o legales que pudieran determinarse en las indagatorias.
Moreno Cárdenas argumentó que lo ocurrido con Taddei marca un precedente sobre el papel de los órganos autónomos en el país, subrayando que las instituciones democráticas no pueden utilizarse como espacios para colocar perfiles afines o empleados al servicio del gobierno de Morena. Por ello, planteó la urgencia de que el relevo en el Consejo General garantice un perfil con solvencia moral, trayectoria intachable y sin ataduras partidistas.
Con la mirada puesta en el futuro inmediato del árbitro comicial, Alito exige investigar a Taddei tras su renuncia al INE y llama a evitar que la designación del próximo liderazgo responda a intereses de la fuerza gobernante. “El INE no es una oficina de MORENA ni una agencia de colocación de sus incondicionales”, advirtió el dirigente, quien señaló que colocar a una figura subordinada dañaría la credibilidad de la autoridad comicial.
Finalmente, el dirigente del PRI advirtió que repetir un esquema de subordinación abriría serias dudas sobre la legalidad del proceso electoral intermedio de 2027, con riesgos directos de manipulación en las urnas. La confianza en la voluntad popular —concluyó— solo se sostiene cuando el árbitro encargado de vigilar las elecciones opera con absoluta imparcialidad y sin injerencias externas.
























