México es el tercer mercado de criptomonedas de Latinoamérica. Según el reporte Geography of Crypto de Chainalysis, el país movió 77.600 millones de dólares en actividad cripto entre julio de 2025 y junio de 2026, con un crecimiento del 25,5% respecto al período anterior. Solo Brasil (252.500 millones) y Argentina (88.500 millones) lo superan en la región.
Pero los números no cuentan toda la historia. Lo que distingue al mercado mexicano es el uso: las criptomonedas no son solo un vehículo de inversión. Activos como XRP precio pesos y stablecoins como USDT se usan para mover dinero entre Estados Unidos y México en minutos y a una fracción del costo de Western Union o una transferencia bancaria convencional.
En la misma línea, el gobierno federal impulsa una Ley de Economía Digital que busca reducir el uso de efectivo, sin mencionar las criptomonedas, pero creando la infraestructura que las conecta.
¿Qué papel juegan las criptomonedas en las remesas que llegan a México?
México recibió 61.791 millones de dólares en remesas durante 2025, según cifras de Banxico. Ese flujo equivale al 3,4% del PIB nacional y llega principalmente desde Estados Unidos. El dato reciente: en el primer semestre de 2026, las remesas crecieron un 3,1% interanual, revirtiendo la caída del año anterior.
El canal tradicional cobra comisiones de entre el 5% y el 6% por envío. En un flujo de más de 60.000 millones anuales, eso representa miles de millones de dólares que se quedan en intermediarios. Las criptomonedas ofrecen una alternativa concreta.
XRP, la criptomoneda creada para pagos transfronterizos, opera sobre su propia blockchain de código abierto con transacciones que se liquidan en 3 a 5 segundos a un costo de 0,0002 dólares.
La tecnología On-Demand Liquidity (ODL) de Ripple, que usa XRP como puente de liquidez, fue adoptada por el servicio de remesas y, en ese mercado específico, XRP llegó a superar a Bitcoin en volumen de operaciones.
Datos de Binance Research confirman que las transferencias globales de stablecoins promedian 76.000 millones de dólares durante los fines de semana, un volumen comparable al de Visa. En un país receptor de remesas como México, la infraestructura está montada para la recepción.
¿Cómo están transformando las stablecoins la economía cotidiana en México?
El reporte de Binance confirma la tendencia a escala global: el 30% de los usuarios de criptomonedas mantiene más de la mitad de su portafolio en stablecoins, una cifra que en 2020 era apenas del 4%.
Puntualmente en Latinoamérica, la región sumó 21 puntos porcentuales de participación en transferencias de stablecoins durante el período analizado.
Para México, el uso tiene un perfil claro: ahorro en dólares digitales para quienes no tienen acceso al mercado cambiario formal, recepción de pagos por trabajo remoto y, cada vez más, liquidación de remesas.
La interoperabilidad entre el sistema SPEI de Banxico y las plataformas de criptoactivos permite convertir pesos a USDT o a XRP y viceversa en minutos, las 24 horas del día, sin pasar por una sucursal bancaria. Son una herramienta que ya compite con los canales tradicionales en el corredor de remesas más grande del hemisferio occidental.
¿Cuál es el estado de los pagos digitales y cripto en el comercio mexicano?
La paradoja mexicana es que la infraestructura digital existe, pero el efectivo sigue dominando. Según México Evalúa, el 95% de los adultos usa efectivo de forma habitual. Al mismo tiempo, únicamente el 45,5% de los consumidores reporta que todos o casi todos los comercios donde compra aceptan tarjetas o transferencias.
El comercio informal mexicano opera mayoritariamente en efectivo y las criptomonedas ocupan un nicho específico en ese ecosistema. Herramientas como Binance Pay permiten pagar con criptoactivos mediante código QR en comercios aliados.
Las tarjetas vinculadas a exchanges convierten activos digitales en pagos aceptados en terminales tradicionales. Y la integración de SPEI con plataformas de criptoactivos permite que un trabajador remoto cobre en USDT y lo convierta a pesos en su cuenta bancaria en minutos.
La Ley de Economía Digital: ¿un empujón indirecto para las criptomonedas?
La Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, enviada al Congreso el 9 de septiembre de 2026, no regula criptomonedas. Pero crea las condiciones para que crezcan.
La propuesta permite abrir una cuenta bancaria de hasta 130.000 pesos desde el teléfono y asociarla a un código CoDi. Impulsa la eliminación gradual del efectivo en sectores estratégicos, como las gasolineras y carreteras que ya operan sin billetes.
Y fortalece las rampas en pesos que facilitan la entrada y salida del ecosistema cripto: depósitos, retiros y liquidaciones vía SPEI. El objetivo es que el pequeño comercio genere historial crediticio y se integre al sistema financiero formal.
El marco específico para activos virtuales sigue pendiente. La Ley Fintech de 2018 reconoce los criptoactivos pero prohíbe a los bancos operar con ellos directamente. La CNBV y Banxico supervisan el espacio, pero las reglas definitivas sobre custodia, tributación y protección al usuario todavía están en desarrollo.























