Presa Vicente Guerrero cumple 55 años en Tamaulipas. La presa Vicente Guerrero, situada en el municipio de Padilla, conmemora 55 años desde su apertura y continúa siendo un pilar clave en la captación y el uso eficiente de los recursos hídricos en el estado de Tamaulipas.
Esta obra hidráulica abrió formalmente sus compuertas en 1971, tras un proyecto constructivo que conllevó el traslado completo de la antigua Villa de Padilla. A partir de esa fecha, el embalse se consolidó como una de las intervenciones de infraestructura hídrica más relevantes de la región.
La presa Vicente Guerrero fortalece el abasto hídrico en Tamaulipas
En términos de capacidad, la presa puede almacenar alrededor de 3 mil 900 millones de metros cúbicos. Un volumen que la coloca entre los cuerpos de agua más grandes de México y confirma su valor determinante para la entidad.
El llenado de su vaso se alimenta primordialmente de las cuencas de los ríos Purificación, Corona y Pilón, a los que se suman diversos afluentes locales. Permitiendo reunir volúmenes de consideración destinados a múltiples aprovechamientos.
Uno de sus mayores impactos directos se refleja en el servicio hídrico de Ciudad Victoria. Al ser el punto de origen del acueducto que transporta el líquido vital directamente a la capital de Tamaulipas.
Hoy en día, las instalaciones operativas envían un caudal de 750 litros por segundo hacia Ciudad Victoria, y con la incorporación de la segunda línea del acueducto se proyecta alcanzar los mil 500 litros por segundo. Lo que favorecerá a más de 300 mil habitantes.

A la par del abasto para consumo humano, la presa cumple un papel decisivo en el campo. Respaldando de forma directa las labores del Distrito de Riego 086 Río Soto la Marina y a la vez que ayuda a contener y ordenar las corrientes de agua durante temporadas de lluvia.
Cumplidas más de cinco décadas, la presa Vicente Guerrero reafirma su vigencia dentro del sistema hidráulico estatal. Sosteniendo no solo el suministro urbano y el sector agrícola, sino también la pesca, el comercio y el turismo recreativo de la región.
Por Enrique Jonguitud Blanco























