La educación tiene el poder de frenar la inseguridad y abrir camino a mejores oportunidades. Con esa convicción, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo inauguró este fin de semana la nueva sede de la Universidad Nacional Rosario Castellanos en Nicolás Romero, Estado de México (Edomex), donde aseguró frente a decenas de estudiantes que las aulas son la mejor herramienta para alejar al país de la delincuencia.
Durante el corte de listón de este nuevo plantel, que iniciará clases con siete licenciaturas y un cupo inicial para 800 alumnos. La mandataria anunció que la sede se ampliará pronto, luego de que 400 jóvenes quedaron fuera y tendrán que cursar su carrera a distancia. Además, adelantó un apoyo directo para toda la comunidad de este centro: recibirán la beca Gertrudis Bocanegra, que entrega mil 950 pesos bimestrales para transporte.
El evento también dio pie a una charla directa y sin rodeos con los estudiantes. Dos días después de emitir un decreto para que las plataformas digitales retiren contenido violento tras lo ocurrido recientemente en Coahuila, la mandataria insistió en que el entorno escolar debe ser un espacio de paz:
“Debemos respetar, no debe haber ningún tipo de violencia entre nosotros, para eso es la educación. La educación abre puertas, permite que nuestra relación sea a través del conocimiento y de la comunidad; le cierra la puerta a la violencia y a la delincuencia; la educación debe cerrarle la puerta a la corrupción. La educación debe abrir todas las puertas, sobre todo, para los jóvenes mexicanos”.
Sheinbaum inaugura sede de la Universidad Nacional en Edomex
Sheinbaum recordó sus propios años universitarios en la UNAM. Cuando hace cuatro décadas se sumó a las protestas estudiantiles por la gratuidad de la enseñanza superior:
“Desde entonces, pienso que la educación es el corazón de la transformación del país, es lo que nos permite igualdad, no sólo por el conocimiento, sino porque nos permite aprender a pensar”.
Uno de los momentos más espontáneos de la jornada ocurrió cuando la mandataria tocó el tema de las pantallas y las redes sociales. Entre risas y reclamos del público joven, lanzó un llamado a no depender de los algoritmos ni delegar el criterio propio a la tecnología:
“No debemos usar tanto los celulares —lo que causó las quejas de decenas de jóvenes que acudieron al acto—. ¿Cuántas horas al día ven el celular? ¿Quién tiene TikTok? ¿Instragram? Face? ¿Saben cómo funcionan las plataformas digitales? Tienen un algoritmo que, según lo que ves, te sigue saliendo lo mismo. Está bien usar el celular un rato, pero hay que aprender a leer, no tanto usar la inteligencia artificial para hacer los trabajos. Hay que aprender a pensar. Para eso es la universidad, para eso es la educación”.
Al concluir, la jefa del Ejecutivo subrayó que la vida académica va mucho más allá de obtener un título profesional, mencionando que se trata de formarse en valores cívicos y construir una sociedad más solidaria.
“Eso se aprende en la escuela: a ser libres en el pensamiento y también a ser libres con bienestar; a ser dignos. El pueblo de México tiene mucha dignidad; y (se aprende) el humanismo, el que nadie esté por encima del otro, que nos valoremos entre todos como personas”.
























