Estados Unidos / Redacción:
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), multó con cerca de medio millón de dólares a una inmigrante ilegal que vive en una iglesia de Columbus (Ohio) desde hace 21 meses, por negarse a ser deportada.
Y al parecer no es el único caso, pues empieza a ser una práctica habitual incluso en personas protegidas por centros de culto.
El caso de Edith Espinal, de 42 años y de quien no se revela su país de origen, es el de una inmigrante que pasa sus días orando y leyendo en una iglesia menonita en Columbus, donde vive hace casi dos años.
Los representantes de esta iglesia han estado protegiendo a Espinal, quien cruzó ilegalmente a los Estados Unidos hace más de dos décadas, mientras ella combate una orden de deportación.
“No tengo esta cantidad de dinero”, dijo Espinal, quien confesó que “nunca me imaginé que nos enviarían esta reclamación”.
Espinal es uno de los varios inmigrantes indocumentados que viven en casas de culto y que esta semana recibieron avisos similares, en lo que es la última medida tomada por la administración de Donald Trump en su represión contra la inmigración ilegal.
EFE / Vox Populi Noticias






















