Washington, EU / Redacción:
Acosado por los llamados a endurecer las leyes de tenencia de armas y a detener el discurso antiinmigrante y racista, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visitó este 7 de agosto Dayton (Ohio) y El Paso (Texas), dos ciudades que se sumaron a la lista de tiroteos indiscriminados que desde hace años sacuden al país.
Trump se reunió, acompañado por su esposa, Melania, con heridos y familiares de las víctimas de las masacres de Dayton, donde el domingo pasado nueve personas perdieron la vida antes de que las autoridades abatieran al atacante, y El Paso, que el sábado se convirtió en escenario de un tiroteo que cegó 22 vidas.
El gobernante, quien antes de partir de Washington defendió ante los periodistas que su retórica no ha contribuido a la violencia de los tiroteos y, por el contrario, “une a la gente”, fue seguido por los reclamos de manifestantes que se reunieron frente al Hospital Miami Valley de Dayton, donde permanecen varios heridos del domingo.
“Dayton fuerte”, “Acción ahora” y “No más odio”, coreaban personas con carteles en los que reclaman “Hagan algo” para endurecer las normas que permiten la venta y porte de armas en el país.
“Deja de ser un bebé, hazle frente a la NRA (siglas en inglés de la Asociación Nacional del Rifle)”, se leía en un cartel adherido al “Baby Trump”, un globo con la figura del gobernante como un bebé que se ha convertido en uno de los iconos de las protestas en su contra.
Visita a las víctimas
El mandatario, que permaneció poco menos de tres horas en esa localidad, publicó posteriormente fotografías y un video de su paso por el hospital de Dayton, donde, aseguró, conoció a “las mejores” personas.
“Fue una visita cálida y maravillosa. Enorme entusiasmo e incluso amor”, escribió Trump en Twitter, y calificó como un “fraude” la conferencia de prensa posterior a su partida que ofrecieron la alcaldesa de Dayton, Nan Whaley, y el senador demócrata por Ohio Sherrod Brown, al asegurar que “no se parecía a lo que sucedió”.
Los reclamos aguardaban también al Jefe de Estado en El Paso, una ciudad texana ubicada justo en la frontera con México, donde grupos de manifestantes se concentraron en distintos puntos, pero especialmente en el centro comercial donde el sábado pasado ocurrió la masacre de la que se señala como autor a Patrick Crusius, de 21 años, considerado un supremacista blanco.
El estacionamiento del centro comercial se llenó de flores, globos, banderas, dibujos y mensajes de todo tipo en honor a las 22 personas, entre ellas ocho de nacionalidad mexicana, que perdieron la vida en medio de la balacera.
Agencia EFE / Vox Populi Noticias






















