Alaska/ Redacción:
Shannon Stevens jamás volverá a ir al baño con la misma confianza, y es que la mujer sobrevivió al encuentro con un enorme oso cuando tuvo que usar una letrina cerca del lago Chilkat, en Alaska, en donde acampaba con su hermano. La mujer se sentó a hacer sus necesidades y de pronto ¡algo la mordió!
“Entré allí y me senté en el asiento del inodoro, y algo inmediatamente me mordió en el trasero. Salté y grité”, contó Shannon
Los gritos de la mujer alertaron a Erik, su hermano, quien se acercó hacia el sitio y levantó la tapa de la letrina, cuando lo hizo no podían creer lo que estaban viendo “la cara gigantesca de un oso”, que además los estaba mirando.
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Cuando se dieron cuenta del peligro, los hermanos corrieron de nuevo a la casa de Erik, donde curaron la herida de Shannon.
“Lo sentí como un pinchazo. Quizás ni siquiera fue un mordisco. Podría haber sido un golpe con su garra”, supuso Shannon. “Normalmente cuando estamos fuera en verano o en otoño tengo la costumbre de gritar ‘ey, oso’ durante todo el camino. Pero ahora era invierno y no pensé que hiciera falta”, explicó.
Por su parte, Erik dijo que muy seguramente el oso se acercó a la zona por el olor a la comida. Esa noche, los hermanos durmieron encerrados, a la mañana siguiente revisaron si el oso merodeaba, pero ya se había ido.






















