Redacción:
La naturaleza tiene todo un arsenal de plantas que pueden ayudarte a aliviar síntomas y enfermedades, combatir bacterias, e incluso, curar infecciones leves.
Un antibiótico es una sustancia química que mata o impide el crecimiento de microorganismos, que usualmente son bacterias que enferman el cuerpo.
A pesar de sus bondades, algunos antibióticos producen terribles alergias y el abuso en su uso está provocando que nos volvamos resistentes a sus efectos.
Ajo
El ajo es un antibiótico natural muy potente que, a diferencia de los antibióticos comerciales, acaba con las infecciones sin importar su origen, ya sean bacterianas, virales o de hongos.
Otros estudios están relacionados al tratamiento de otras enfermedades como la diarrea crónica, el crecimiento de cándida, el herpes genital y la sinusitis infecciosa.
Jengibre
Conocido por sus propiedades antibióticas, antiinflamatorias y antibacterianas. Consumir jengibre en infusión o en los alimentos ayuda a combatir infecciones orales, estomacales e intestinales.
Aloe
El aloe ayuda a tratar problemas de la piel, como acné, forúnculos e infecciones por bacterias y hongos. El gel del aloe contiene cerca de 70 activos, entre antiinflamatorios, antibacteriales y antimicóticos los cuales contribuyen a mejorar la digestión, úlceras bucales, problemas del hígado y urinales.
Cebolla
Después del ajo, es uno de los más importantes antibióticos naturales que existen, esto por la combinación de sustancias que la conforman, es excelente para cualquier infección de las vías respiratorias. También es excelente para combatir todo tipo de parásitos intestinales.
Romero
Contiene más de 40 principios antibacterianos y más de 20 antivíricos. Usado en infusiones puede ayudar a combatir los gérmenes de las enfermedades respiratorias e intestinales.
Vinagre de manzana
El vinagre de manzana es una bacteria natural muy eficaz en la lucha contra muchos tipos de condiciones, contiene oligoelementos y muchos minerales vitales para el organismo como el potasio, calcio, magnesio, fósforo, cloro, sodio, azufre, cobre, hierro, silicio y cloruro; muy importantes para un cuerpo sano.
Es una cura natural maravillosa para una serie de dolencias y enfermedades como: infecciones fúngicas, problemas genéricos de la piel que conducen a supuración, pus o picazón, quemaduras en la piel, infecciones vaginales e infecciones del oído.






















