México / Redacción:
Tendemos a creer que las enfermedades aparecen de la noche a la mañana, pero no es así en lo que concierne a la tiroides. Empezamos a sospechar que algo anda mal con esta glándula cuando algunos síntomas se hacen evidentes
- Fatiga
- Aumento de sensibilidad al frío
- Estreñimiento
- Piel seca
- Aumento de peso
- Hinchazón de la cara
- Debilidad muscular
- Dolor, rigidez o inflamación de las articulaciones
- Afinamiento del cabello
- Ritmo cardíaco
- Memoria deficiente y tristeza
Pasta de dientes
Algunas de ellas tienen triclosán, una sustancia química con propiedades antibacterianas, la Administración de Alimentos y Medicamentos advirtió de su uso, ya que se relaciona con alteraciones en la regulación hormonal.
Soya
Contiene fitoestrógenos, los cuales pueden inhibirla peroxidasa tiroidea. Es decir, bloquea la capacidad del cuerpo en utilizar el yodo.
Metales pesados
Algunas pinturas y recubrimientos de casas podrían tener cantidades de mercurio, plomo y aluminio, elementos que alteran el comportamiento de los anticuerpos y derivan en trastornos como la enfermedad de Hashimoto.
Antiadherentes
En la fabricación del teflón, envoltorios de comida y otros productos, se llega a utilizar un compuesto químico llamado ácido perfluorooctanoico. Esto puede alterar la tiroides que si exposición sea a niveles moderados.
Productos antibacterianos
Son jabones y lociones que tienen triclosán. Esta sustancia actúa como un antibiótico que controla las bacterias que proliferan en diversas partes del cuerpo.
No obstante, estas señales varían de acuerdo con el problema que afecte la tiroides. La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos señala los siguientes: bocio (agrandamiento de la tiroides), hipertiroidismo (la glándula produce más hormonas que el cuerpo necesita), hipotiroidismo (no se generan las hormonas suficientes), nódulos (bultos), tiroiditis (hinchazón).






















