Ciudad de México / Redacción. –
En un mundo lleno de expectativas románticas, la línea entre el enamoramiento y el amor verdadero puede parecer borrosa. Sin embargo, el investigador Gabriel Gutiérrez Ospina, del Instituto de Investigaciones Biomédicas y la Facultad de Psicología de la UNAM, ha arrojado luz sobre cómo distinguir estos dos estados psicobiológicos que a menudo se entrelazan en las relaciones amorosas.
El enamoramiento, según Gutiérrez Ospina, es un estado sentimental que se asemeja más a la dependencia y la adicción que al amor genuino. Durante esta etapa, el cuerpo experimenta respuestas específicas, como el aumento de la producción de ácido clorhídrico en el estómago, lo que popularmente se conoce como “sentir mariposas”. Además, se registra un incremento en la frecuencia cardiaca y respiratoria, que puede llevar al enrojecimiento facial y a una disminución en la cantidad de oxígeno disponible en el organismo, aunque estas señales a menudo pasan desapercibidas.
Desde el punto de vista emocional, el enamoramiento se caracteriza por la ansiedad y la inquietud, así como por una constante búsqueda de la persona amada, similar a la adicción a algo perdido. “Nos volvemos ansiosos y tratamos de encontrarlo”, señala el investigador, “nos convertimos en adictos, buscando un beneficio de tipo erótico”.
No obstante, el desafío reside en que esta energía erótica no siempre se traduce en actividades productivas o creativas, ya que la mayoría de las personas tiende a centrar toda esa energía en el objeto de su afecto.
Por otro lado, el amor verdadero se caracteriza por ser un sentimiento estable y maduro, donde cada individuo se responsabiliza de su propia felicidad y, al mismo tiempo, permite que la pareja contribuya a su bienestar sin dependencia mutua. En este contexto, se respeta la individualidad del otro, entendiendo que los sentimientos son independientes de las acciones de la pareja.
Erich Fromm, cuya perspectiva se menciona en el estudio, aborda el amor como un estado mental sereno y consciente, donde la tranquilidad es un indicador clave de un amor genuino y evolucionado.
¿Cómo distinguir entonces entre enamoramiento y amor?
Según Gutiérrez Ospina, el enamoramiento se relaciona con una constante ansiedad, mientras que el amor verdadero conlleva tranquilidad y un genuino interés por el bienestar del otro. Además, el tiempo que dura cada estado varía: el enamoramiento puede ser efímero, de tres a siete meses, mientras que el amor verdadero puede perdurar hasta siete años antes de evolucionar hacia una profunda amistad.
El investigador subraya que no existen reglas estrictas en cuestiones del corazón. Cada individuo tiene su propio ritmo y forma de vivir estos sentimientos, y algunos pueden enamorarse con facilidad y mantener relaciones diversas, ya sean abiertas o secretas.
En resumen, el amor y el enamoramiento son estados emocionales y psicobiológicos que pueden confundirse fácilmente, pero comprender las diferencias clave entre ellos puede ayudarnos a navegar mejor en el complejo mundo de las relaciones románticas y a encontrar un equilibrio entre la pasión inicial y el amor maduro y estable.
Agencia / Vox Populi Noticias.






















