Estados Unidos / Redacción.-
El hielo marino que rodea la Antártida ha caído a niveles sin precedentes, alcanzando una extensión máxima anual de 16.96 millones de kilómetros cuadrados el pasado 10 de septiembre, según el Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve (NSIDC) de Estados Unidos. Estas cifras indican el mínimo de hielo marino registrado desde 1979 hasta 2023.
Este drástico declive representa una disminución de 1.03 millones de kilómetros cuadrados en comparación con el récord anterior. A pesar de que, durante décadas, el hielo marino antártico se mantuvo estable o incluso mostró signos de ligera expansión, la tendencia ha sufrido un revés dramático desde agosto de 2016. El NSIDC reveló que “la extensión del hielo marino antártico ha experimentado un fuerte descenso durante casi todos los meses del año”.
La causa de este declive es materia de debate entre la comunidad científica. Aunque en el pasado ha sido un desafío establecer un nexo directo con el calentamiento global, los últimos siete años han evidenciado una relación entre ambos fenómenos. El observatorio estadounidense subrayó que el calentamiento de la capa superior del océano parece estar vinculado a esta alarmante disminución. Existe una creciente preocupación de que esta tendencia marque el comienzo de una reducción a largo plazo del hielo marino en la Antártida, intensificada por el calentamiento global de los océanos.
El efecto en los océanos
Aunque la pérdida de hielo marino no provoca un incremento directo en el nivel del mar, su impacto en el sistema climático es innegable. El hielo, de naturaleza reflectante, desvía los rayos del sol. Sin él, los océanos oscuros absorben más calor, exacerbando el fenómeno del calentamiento global.
Además, la disminución del hielo marino expone las costas antárticas a olas más intensas. Esto podría tener graves consecuencias para el casquete polar, compuesto en su mayoría por agua dulce. Si este llegase a derretirse, los océanos del mundo experimentarían un catastrófico aumento en sus niveles.
En enero de este año, imágenes revelaron el desprendimiento de una inmensa masa de hielo de la plataforma Brunt. Con una extensión similar a la de Londres, este desprendimiento ocurrió cuando la grieta conocida como Chasm-1 se propagó a lo largo de la plataforma. Este fenómeno se anticipó hace una década, cuando el instituto British Antarctic Survey advirtió sobre el crecimiento de fisuras en el hielo, según informes de National Geographic.
El futuro del hielo marino de la Antártida es incierto, pero lo que está claro es que su monitoreo es esencial para comprender las transformaciones que sufre nuestro planeta.
Agencias / Vox Populi Noticias






















