Brasil / Redacción.-
Brasil está experimentando una de las olas de calor más intensas de los últimos nueve años, con temperaturas que alcanzan hasta 59.3 grados centígrados (°C), especialmente en las regiones del centro y sureste del país. Los expertos señalan que los efectos más devastadores de esta ola de calor recaen en los barrios pobres, donde la densidad de población y las viviendas precarias agravan la situación, haciendo que el calor sea insoportable y, ahora, también la falta de electricidad.
“Las casas parecen saunas sin aislamiento de calor, apenas ventiladas, lo que ha llevado a que los habitantes mueran debido a las altas temperaturas o enfermen”, informan los expertos. A pesar de estas condiciones extremas, muchos trabajadores, como albañiles, se ven obligados a continuar laborando bajo el sol abrasador, refrescándose con mangueras de agua fría.
Incluso durante las noches, la población se ve afectada, ya que se ven obligados a dormir con las ventanas y puertas abiertas en busca de un alivio momentáneo.
La falta de energía eléctrica se ha convertido en un problema creciente en el centro y sureste de Brasil, lo que ha llevado a protestas por parte de los residentes. Algunos culpan al aumento en el consumo y al crecimiento desordenado de las favelas por los cortes de energía. Las conexiones eléctricas informales, con cables colgando de los postes de alumbrado público, son evidencia de esta situación precaria.
“Las personas ni siquiera pueden conectar un pequeño ventilador para aliviar el calor”, lamenta André Candido, un residente local. Los apagones han causado un “gran sufrimiento”, según Benedito de Freitas, un ebanista de 68 años, quien cita casos de niños y personas mayores que han enfermado debido al calor o han pasado hambre porque los cortes de energía han dañado los alimentos almacenados en neveras inutilizables.
En un intento por encontrar alivio, algunos residentes suben a las colinas boscosas en busca de brisa fresca y agua. Esta búsqueda de agua y baños refrescantes se ha convertido en una necesidad para sobrellevar las altas temperaturas.
El clima extremo que afecta a Brasil en los últimos meses se atribuye al calentamiento global y al fenómeno de ‘El Niño’, que ha generado altas temperaturas, sequías históricas en el norte y lluvias intensas acompañadas de ciclones en el sur del país. A pesar de la difícil situación, existe la esperanza de que las condiciones en Río de Janeiro puedan mejorar con previsiones de lluvia y viento para el próximo domingo.
Sin embargo, los expertos coinciden en que es esencial abordar las condiciones de vida en las favelas y considerar la construcción de espacios públicos en estas comunidades para servir como refugios en momentos críticos.
Agencias / Vox Populi Noticias






















