Acapulco / Redacción.-
Marcelino Ramírez, un valiente empleado de seguridad privada, relata su aterradora experiencia durante la embestida del huracán “Otis” en Acapulco, describiendo la noche en que parecía que el mismísimo diablo estaba suelto.
El hombre de 57 años, con un pasado como clavadista en el icónico sitio turístico de La Quebrada, comparte cómo el ciclón categoría 5, con vientos que alcanzaron los 270 km/h, lo sumió en un momento de miedo y desesperación mientras cubría su turno nocturno.
“Llovía, sí, pero en menos de una hora empezó a ponerse más canijo, si me hubiera quedado aquí afuera otro rato, porque sí lo pensé, me lleva”, relata Marcelino.
Durante la tormenta, Marcelino se refugió en un pequeño baño cercano, donde perdió la noción del tiempo y el espacio. Sin comunicación y preocupado por su familia, Marcelino luchó contra los escombros, el lodo y los charcos para finalmente llegar al Barrio Petaquillas, donde reside. Para su alivio, descubrió que el huracán solo se había llevado las tejas de su baño, y su esposa, hijos y nietos estaban a salvo.
El sobreviviente comparte una lección aprendida de esta experiencia traumática: “Con el aire y con el mar no puedes ponerte al tú por tú”.
La historia de Marcelino Ramírez es un testimonio conmovedor de la resiliencia humana frente a la furia de la naturaleza, recordándonos la importancia de la precaución y la solidaridad en momentos de crisis.
Agencias / Vox Populi Noticias






















